El río, las instituciones y qué hago yo
¿Qué hago yo por el río Rocha? Ésa es la pregunta más fuerte que lanzó la última radiografía que la Contraloría General del Estado hizo de este ícono de Cochabamba, muy ligado desde el principio de su historia a la identidad de su gente, la cultura y la economía del que fue el granero de Bolivia.
Si bien el más reciente informe de seguimiento a las recomendaciones que dio la gerencia ambiental de la Contraloría General del Estado se centra en pasar revista a las más de 100 tareas que se les dio a los municipios de la región metropolitana y a la Gobernación en 2012, también interpela a la sociedad civil, al ciudadano de a pie, a usted, a mí, al preguntar: ¿Qué hemos hecho cada uno de nosotros por el río? Y esa interpelación merece llegar más lejos, hasta cuestionar conductas específicas, como: ¿Acaso he dejado de botar basura al río, he dejado de descargar el alcantarillado?
Por los resultados que han arrojado las últimas campañas de limpieza del Rocha, parece que el aporte de la población para salvarlo de la pestilencia y la degradación que lo agobian es mínimo. “Vemos con mucha tristeza que la gente sigue pensando que los ríos son depósitos de basura”, dijo un voluntario en la última actividad colectiva para sacar los plásticos, neumáticos y hasta animales muertos del lecho del río y de sus riberas, en agosto. En 2017 se sacaron 10 toneladas de todo tipo de residuos del río Rocha, que nace en el municipio de Sacaba y llega hasta Sipe Sipe, en el valle bajo.
El reporte, además de detallar las acciones y omisiones de las instituciones que recibieron las recomendaciones, deja en claro que no basta con la indignación social, la protesta y con pedir sanciones. También hay que trabajar, esforzarse y hallar puntos de coincidencia para salvar, de verdad, al río. Además es vital que las instituciones se unan y que la región metropolitana funcione.
Periodista de Los Tiempos
Columnas de KATIUSKA VÁSQUEZ

















