Apuntes para una radiografía del MAS
En medios altamente corruptos, los no corruptos, los NO partícipes en los robos (de diversas índoles, montos y modalidades) acaban siendo expelidos: resultan testigos incómodos, posibles denunciantes.
Nadie los quiere cerca. Ellos mismos, a su vez, se ven obligados a aceptar la generalización total de la corrupción o dejar el partido, abandonar ese espacio en que hicieron amistades, ese movimiento en el que inicialmente hasta se habrían sentido acogidos, incluso justificados.
Pero aún les queda otra, muy típica: gracias a la degradación de la inteligencia y una torsión moral voluntaria, simplemente dejar de ver lo que se ve, dejar de creer que sea corrupción la corrupción o latrocinio el latrocinio y tomarlos como necesidades momentáneas, flujos con que hacer funcionar la maquinaria general, excepciones comprensibles, “sacrificios” morales en aras de un futuro mejor, series de “después de todo”, etc.
De ahí a aceptar tajada, ya sólo queda un paso.
Y además queda así sellada su propia inclusión definitiva, como un pacto secreto entre “hermanos”.
De tal modo, al cabo de algunos años, es difícil que quede nadie “honrado”.
“Honraditos” y “librepensantes” se ganan el desprecio, son vistos como unos infiltrados, van siendo eliminados. Se los prefiere fuera. No comprenden. Estorban la más íntima naturaleza del Proceso.
P.S. Ahora con el caso Murillo recién destapado... el temor es que los islotes no corruptos, anticorrupción, sean cada vez más chicos en la sociedad boliviana.
El autor es escritor
Columnas de JUAN CRISTÓBAL MAC LEAN E.


















