La falta de planificación permitió los asentamientos en las zonas de riesgo
Las intensas lluvias registradas en Cochabamba en las últimas semanas agravaron los deslizamientos de tierra dejando cuatro sectores inhabitables y obligando a la evacuación de unas 350 familias. Expertos señalan que, más allá del fenómeno natural, la falta de planificación urbana y la ocupación irregular de terrenos han convertido estas áreas en altamente vulnerables, poniendo en riesgo a cientos de vecinos.
Las zonas afectadas son: Alto Cochabamba, Takoloma, la OTB Nuevo Amanecer, Salvador Bajo, Ticti Sur, Barrio Universitario y 14 de Abril. (Vea la infografía)
Según el jefe de la Unidad de Gestión de Riesgos (UGR), Deniss Rosales, los deslizamientos se presentaron de forma progresiva, con rajaduras y fisuras en las viviendas. “Un sector de estas OTB ya es una zona inhabitable. Con esta declaratoria de desastre procederemos a reubicar a estas familias con la intervención del gobierno departamental y central”, afirmó.
En el caso de OTB Nuevo Amanecer y Salvador Bajo, Rosales precisó que 83 familias están en zona roja de alto y muy alto riesgo. De ellas, 22 viviendas ya colapsaron, mientras el resto presenta daños estructurales que ponen en riesgo a quienes continúan habitando allí. “Hemos socializado con las familias el riesgo de seguir viviendo en estas viviendas y habilitado albergues, aunque muchas prefieren quedarse con familiares”, indicó Rosales.
Desde el ámbito técnico, el presidente de la Asociación de Ingenieros Eméritos de Cochabamba (Aiseme), Gonzalo Maldonado, explicó que los deslizamientos son producto de múltiples factores: calidad del suelo, infiltración de aguas residuales, falta de infraestructura sanitaria, lluvias intensas y conformación inestable de vías.
“Las lluvias han acelerado la desestabilización, pero el riesgo existe desde hace años. Controlar estos terrenos no es sencillo; prácticamente, ya no pueden volver a habitarse”, aseguró.
Maldonado recalcó que las zonas de riesgo no podrían rehabilitarse fácilmente. “Preparar estos terrenos con obras hidráulicas y saneamiento es costoso y prolongado. Mientras no exista una planificación urbana con infraestructura adecuada, la vulnerabilidad seguirá aumentando”, dijo.
Las familias afectadas manifestaron abandono de las autoridades y falta de apoyo económico para dejar sus casas. “No tenemos dónde ir; el alquiler cuesta y por eso seguimos aquí”, relató uno vecino de Nuevo Amanecer. Otra madre señaló que sus hijos permanecen en el lugar porque no tienen otra opción: “Tengo que estar aquí, no me queda de otra. Todo lo he perdido y sigo aquí”.
La Alcaldía de Cochabamba informó que realiza trabajos de mitigación, como la construcción de canales de hormigón y desvíos de escorrentías superficiales, además de estudios geológicos que identificaron fallas y grietas. Sin embargo, las autoridades dejaron claro que estas obras buscan prevenir que la zona roja se expanda, y no rehabilitar terrenos.
Rosales agregó que los trámites de reubicación dependen de la coordinación entre instancias municipales, departamentales y nacionales. “El objetivo principal de la declaratoria de desastre es garantizar la seguridad y brindar soluciones habitacionales mediante la Agencia Estatal de Vivienda”, señaló.
Maldonado criticó la falta de planificación urbana en Cochabamba. “El crecimiento sin planificación ha generado que personas ocupen terrenos irregulares sin infraestructura, lo que ahora se traduce en riesgos graves para la vida de la gente. La nueva gestión municipal deberá priorizar estos asentamientos y no obras costosas que no solucionan nada’’, concluyó.


























