Plan Cóndor y Racismo de Estado: la comunidad boliviana en Argentina marcha contra el odio y por la verdad
Comunicadores Bolivianos en Argentina
A 50 años del inicio del terrorismo de Estado, la comunidad boliviana en Argentina se moviliza este 24 de marzo de 2026 bajo una consigna que hermana la bandera tricolor y la celeste y blanca. La convocatoria en conjunto con el grupo de Sikuris Ayllu Quechua Aymara, tendrá su epicentro a las 12:00 h en la calle Sarandí 56 de la Capital Federal, con el objetivo de visibilizar a las víctimas bolivianas junto a las víctimas de los pueblos originarios de la región.
Si bien la cifra histórica de los 30.000 desaparecidos engloba a diversas nacionalidades, las organizaciones de derechos humanos destacan la necesidad de profundizar en los datos que suelen soslayarse. Entre ellos, la querella presentada en 2013 por la agrupación H.I.J.O.S. de Jujuy por 11 ciudadanos bolivianos —o hijos de bolivianos— desaparecidos en dicha provincia. Estos casos representan más del 15% de las víctimas en la región y estuvieron marcados por un componente de racismo y exclusión económica. Por su parte, la organización Memoria Abierta documentó una lista de 40 desaparecidos bolivianos durante el régimen.
El rastro del Plan Cóndor
El accionar represivo se enmarcó en el Plan Cóndor, una red de coordinación dictatorial en América del Sur bajo la supervisión del Departamento de Estado estadounidense y la Doctrina de la Seguridad Nacional. En el capítulo Argentina-Bolivia de esta trama, se investigó la responsabilidad del dictador HugoBanzer Suárez en la persecución de exiliados y el asesinato en Buenos Aires del expresidente boliviano Juan José Torres, ocurrido en junio de 1976.
Los testimonios de sobrevivientes, como el de Teófilo Jhonny Tapia y Luis Garnica, rescatan la crudeza de la época. "A los detenidos los sacaban en camiones de basura aprovechando la oscuridad", recordó Tapia sobre la represión en Retiro. Por su parte, Garnica subrayó la doble vulnerabilidad de las víctimas: "No tuvimos oportunidad de hablar, y más siendo extranjeros".
De la dictadura a la "portación de rostro" A medio siglo del golpe, la comunidad advierte sobre el retorno de una retórica que busca culpar al migrante de los problemas del país. Actualmente, costosos operativos de la Policía Federal y Migraciones se despliegan en barrios como Villa Celina, Liniers y Olimpo. Estas acciones incluyen el cercado de accesos y la toma de huellas dactilares, incluso a estudiantes, bajo una lógica de estigmatización que se basa en la apariencia física.
Tras estos operativos, la difusión de imágenes en redes sociales suele disparar una oleada de comentarios cargados de xenofobia, que reivindican estas prácticas como un eje del apoyo electoral al gobierno actual. Esta construcción del boliviano como el "extranjero ilegal" —que ya en los años 90 protagonizó tapas de revistas criminalizando el uso de hospitales y escuelas— vuelve a cobrar vigencia, otorgándole nuevamente un rostro a la exclusión para justificar el control social y la discriminación.
Las redes sociales están cumpliendo su función
En un presente donde el algoritmo parece alimentarse del grito y la exclusión, no debemos olvidar que la identidad argentina se tejió, desde su génesis, con el hilo de la migración que llegó para poner el cuerpo y el sueño en esta tierra. No se puede borrar una verdad histórica: que los hijos y nietos de bolivianos son parte indivisible de nuestra construcción soberana.
Mientras las redes sociales cumplen su función de eco para una xenofobia que pretende convertir al trabajador en "invasor", que la Memoria persista para recordarnos que el destino de la región es el fruto del trabajo en conjunto y que ninguna frontera impuesta por el odio podrá negar que todos somos parte de la historia pasada, presente y futura.



























