Semana Santa, tiempo de reflexión
Al inicio de la Semana Santa, una de las fechas más importantes del calendario católico, se abre un momento propicio para la reflexión personal en el mundo actual marcado por los conflictos y tensiones globales y locales, además de problemas que la humanidad aún no han logrado superar como la pobreza y la desigualdad.
Un reciente informe de la Unesco da cuenta de que unos 273 millones de niños, niñas y jóvenes están excluidos de la escuela principalmente por las guerras, los conflictos internos, la discriminación y la pobreza que aquejan a miles de familias en el mundo.
Y, aunque puede parecer un problema lejano y ajeno, hay que recordar en recientemente en Cochabamba se tuvo la tragedia de una familia en Sacaba: cuatro niños víctimas de infanticidio y su madre suicidada. El caso reveló la dura existencia que sufría la familia debido a las deudas y falta de recursos que incluso llevó a que los hijos mayores, menores de 12 años, dejen de asistir a la escuela.
Los niños que no acudan a la escuela estarán en desventaja y quedarán impactados en su desarrollo, pero, además es un factor que en este época debe interpelar a la sociedad debido a que muestra que, a pesar de los avances en la tecnología, economía, salud y otras áreas, la humanidad aún no ha avanzado en una cultura de paz que pueda brindar a todos las misma oportunidades para su desarrollo pleno.
La Semana Santa conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Comienza con el Domingo de Ramos, cuando se rememora su entrada en Jerusalén y su recibimiento triunfal y termina el de Resurrección, pasando por el Jueves y Viernes santos. Cada uno de esos días tiene sus ritos y tradiciones.
Sin embargo, esta fecha no solo es para replicar ritos y creencias, sino para reflexionar sobre el presente y futuro de la humanidad a partir de la fe y los valores que nos hacen más justos, solidarios y empáticos con los menos favoreceidos socialmente.
En Cochabamba, la Semana Santa tiene un fuerte componente gastronómico por la elaboración de los platos sin carne roja y con pescado, leche, cereales y fruta.
Entre la oferta está el pescado frito, el arroz con leche, la sopa de papapica, chuma de lacayote, papas a la huancaína y otros preparados locales, además de peces y mariscos.
La gastronomía se convierte en un factor que une a las familias, por lo que es común ver que los platillos se elaboran con dedicación y esmero para que sea consumidos por grandes y niños lo que contribuye a la continuidad generacional de la tradición.
Semana Santa no es una fecha más en el calendario, es un momento que puede servir para renovar y fortalecernos para continuar en este camino y la construcción de una cultura de paz que forje un mundo mejor con menos guerras y con más oportunidades.



















