Más que barbijos, las opciones para recaudar fondos y subsistir
“Si no fuera por la venta de mamelucos y barbijos, no tendríamos qué comer”, expresó Claudia Martínez, encargada de la Fundación Narices Frías y del refugio Gamaliel, quien junto con otros 10 voluntarios se puso manos a la obra para fabricar trajes de bioseguridad y creativos barbijos con diseños de canes sonrientes.
Cada pieza se ofrece al público para recaudar fondos y mantener a los 150 perros que albergan.
El uso de barbijos se volvió obligatorio en las últimas semanas tras registrarse altos índices de contagio de la Covid-19. Su venta en los mercados se disparó a tal punto de especularse en su precio
Fue entonces que los voluntarios de Narices Frías, con entusiasmo y ganas de trabajar, se trazaron la meta de costurar trajes de bioseguridad y crear barbijos con exclusivos diseños de “las más sinceras y tiernas sonrisas de perritos y gatos” para recaudar fondos, además de ofrecer equipos de protección personal para hacerle frente a la Covid-19.
“Al principio nos costó, pero echando a perder se aprende”, contó Claudia. Los voluntarios tuvieron que pasar clases de corte y confección durante unos días y adquirir las máquinas coser para cumplir la misión.
Son más de ocho horas diarias que le dedican a la elaboración de los trajes desde hace dos semanas. Los barbijos vienen desde Perú con diseños y mensajes que la fundación seleccionó. “La pandemia nos ha dejado en cero de donaciones, pero tenemos que salir adelante de alguna manera”, dijo.
Otro de los objetivos de la recaudación, con la campaña “Enchompada 2020”, es abrigar con chalecos, también confeccionados por los voluntarios, a mil perros en situación de calle ante el duro invierno que se aproxima.
“Siempre se ve la forma de seguir adelante, seguir con los perritos, con los rescates”, sostuvo Raquel Parrado, voluntaria desde hace cuatro años en Narices Frías y que actualmente apoya en la venta de los elementos de bioseguridad en la puerta del refugio Gamaliel, ubicado en la avenida Beijing y d’Orbigny. La atención es de 10:30 a 15:00. Se pueden hacer reservas y pedidos al 79969969.
Barbijo tejido
Esta pandemia afectó la economía de muchas personas. Sin embargo, no acabó con las ganas de seguir adelante y buscar formas de subsistir. Daysi Tirado, una artesana, es un claro ejemplo.
Hace más de dos meses, en la plazuela Cobija, Daysi ofrecía sus productos tejidos a mano y otros elaborados con goma Eva y material reciclado sin pensar que sería la última vez que saldría tras declararse la cuarentena. Con la ausencia de ferias y a modo de “hobby”, empezó a tejer barbijos de lana para sus hijos.
Fue su creatividad, paciencia y habilidad que le dieron la oportunidad de vender sus barbijos decorativos y que sean aceptados por la población. “Parece que fuera fácil, pero no lo es, todo es manual y queda seguir trabajando”, expresó. Le toma entre dos a tres horas tejer cada barbijo dependiendo del diseño y el tamaño ya sea para niños o adultos. Se puede tener más referencias llamando al 607-02470.
Estas son dos de cientos de historias de personas que, en esta pandemia, muestran formas de seguir adelante y que sólo esperan el apoyo de la población.
“Quédense en casa, siempre hay formas de seguir con la creatividad y habilidad de cada uno”, Daysi Tirado.
DATOS
Esperan ser adoptados. Más de 400 canes, entre adultos y cachorros que son abandonados y otros rescatados, esperan una familia en los refugios de la ciudad.
Coronela solidaria. La coronela de las FFAA Vivian Sánchez, fundadora del refugio “Una mano, una patita”, dedica su tiempo y sueldo al rescate de animales en situación de calle, abandono o maltrato. Ref. 77200410.
Reciben nuevos voluntarios. Las puertas del refugio Gamaliel están abiertas para recibir voluntarios que apoyen en el cuidado de los 150 canes. Ref. 799-69969





























