Con al menos 10 variedades, las “misk’i bolas” endulzan el Carnaval valluno
Arveja, “culandro”, almendra, maní, coco rallado, galleta, durazno, nuez, chocolate y pasas de uva son algunos de los rellenos y cubiertas utilizados para la elaboración de los tradicionales confites o “misk’i bolas” que cada año endulzan la época del Carnaval en Cochabamba.
Cuatro meses antes del Martes de Ch’alla, diferentes familias comienzan a preparar los diminutos confites de colores imprescindibles para ofrendar a la Pachamama o Madre Tierra.
Las semanas posteriores, el trabajo se intensifica y, en febrero, cada trabajador elabora hasta cinco quintales por día debido a la demanda local y nacional.
“Carnaval sin confite no es Carnaval”, sostuvo Teresa Peredo, parte de una de las familias quillacolleñas que mantienen orgullosas por generaciones la elaboración de confites y la venta en la calle Atacama, conocida como el pasaje de las “misk’i bolas”.
“Antes era bastante difícil porque lo hacíamos con leña, pero desde hace unos 10 años ya hemos facilitado un poco la elaboración”, comentó.
El azúcar, el limón y las semillas que van al centro de cada confite son los principales ingredientes. El toque familiar de cada artesana caracteriza los sabores que ofertan a la población.
Los tradicionales son los de tostado de arveja, “culandro”, almendra, maní y coco rallado. Los especiales son los que están cubiertos con chocolate, durazno deshidratado y galleta.
“Los de chocolate son sabrosísimos, parecen los bombones de Sucre”, destacó Teresa de sus productos.
¿Cómo se elabora? Primero, se hace hervir el azúcar hasta llegar al espesor ideal, explicó. “Luego empieza el proceso con las semillas y casi una hora y más van batiendo”, dijo. La última parte requiere bastante energía y normalmente lo hacen jóvenes.
Desde hace 15 años, Noé Peredo trabaja junto a su tía luego de aprender de su madre cuando era joven. “Lo más complicado es hacer desde el semillado y luego sacamos para la venta. Espero que no se pierda esta tradición, comprar y llevar confites para la ch’alla”, manifestó.
En la ciudad también se oferta este manjar. Catalina Rocha lo ofrece en su tienda ubicada en la calle Lanza, entre Brasil y Honduras.
“Es cansador, el sabor es lo que cuesta más como los especiales”, contó. Ella aprendió de su esposo y los elabora desde hace 50 años. “Vengan a comprar, a probar mis confites, para endulzar a todos y este Carnaval”, invitó con alegría.
Venden por mayor y menor. La libra oscila de 10 a 15 bolivianos, según el sabor, y también ofrecen bolsitas desde 1 boliviano para “calmar el vicio”. Si bien la oferta bajó un poco, las caseritas esperan incrementar sus ventas en estas semanas de Carnaval.
Cochabamba y su celebración
Cochabamba celebra el Carnaval más largo de Bolivia, que comienza en febrero y termina en marzo.
Su gran fiesta, además, se realiza el 25 de febrero con el Corso de Corsos que cierra el Carnaval en el país con la presencia de las mejores fraternidades folclóricas.
El cierre del Carnaval valluno será el 19 de marzo con un festival en El Pueblito, donde se fija una de las fundaciones de lo que hoy es Cochabamba.




























