Nicaragua cumple seis meses de manifestaciones
El estallido social que mantiene a Nicaragua en crisis sociopolítica cumplió ayer seis meses en medio de un paro de consumo de tres días, en protesta contra el presidente Daniel Ortega.
El paro de consumo, un llamado por la Unidad Nacional Azul y Blanco que se inició el miércoles, consiste en no comprar artículos que más generan recursos por impuestos al Estado, como combustibles, bebidas alcohólicas, gaseosas y tabaco.
Hasta ahora la unidad no ha brindado reportes sobre el efecto de la protesta, pero la misma tiene como objetivo evitar que el Gobierno utilice los ingresos del presupuesto general para “reprimir al pueblo”.
El paro de consumo es la última de múltiples manifestaciones pacíficas de los nicaragüenses contra Ortega, algunas de las cuales han consistido en marchar por las vías principales, paro nacional de actividades, lanzar globos con los colores azul y blanco de la bandera nacional de Nicaragua o pintarse los labios de color rojo.
Organismos humanitarios afirman que desde el 18 de abril pasado entre 322 y 512 personas han muerto y otras 459 han sido capturadas como “presos políticos”, debido a las acciones del Gobierno contra los manifestantes autoconvocados, es decir, que no siguen las órdenes de ningún líder.
Las autoridades reconocen 199 muertos y más de 200 reos, a los que califica como “terroristas” y “golpistas”.
El Gobierno de Nicaragua ha sido señalado, por organismos defensores de los derechos humanos locales e internacionales, como responsable de “más de 300 muertos”, ejecuciones extrajudiciales y torturas.
ADVIERTEN NUEVA “OLA REPRESIVA”
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtió ayer de una “nueva ola de represión” en Nicaragua y elevó a 325 la cifra de muertos desde el inicio en abril de las protestas contra el presidente nicaragüense, Daniel Ortega.
La comisión, órgano autónomo de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha observado “un incremento de los actos de violencia y represión” en las últimas semanas con el objetivo de “disuadir las manifestaciones” en Nicaragua.
La CIDH, además, expresó su “preocupación” por la “persistencia del uso de la detención como forma de represión”.

























