Moro deja una semana el cargo de ministro mientras crecen sospechas
El Gobierno de Brasil pierde temporalmente a su ministro más popular. El antiguo juez Sergio Moro dejará la cartera de Justicia durante una semana (del 15 al 19 de julio) para resolver “asuntos particulares”, según informaron ayer medios locales.
Moro se echa a un lado mientras sigue el goteo de informaciones que acrecientan la sospecha que actuó irregularmente cuando era juez en el caso Lava Jato.
Cuando el viernes el presidente Jair Bolsonaro fue preguntado por las revelaciones de The Intercept, el mandatario respondió que Moro le acompañaría a la final de la Copa América y añadió: “El pueblo dirá si estamos en lo correcto o no”. Y el pueblo habló en Maracaná. Una parte de la grada abucheó al mandatario cuando pisó el césped para entregar el trofeo a su selección, que ganó a Perú. Moro vio el partido en el palco, a la derecha del jefe del Estado.
El abucheo, entre los aplausos de otro sector de seguidores de la Canarinha, es un síntoma de que el descontento con el Gobierno que encabeza el ultraderechista también avanza entre sus más fieles, una clase media mayoritariamente blanca con suficiente dinero para pagar una entrada a la final.
El juez símbolo de la lucha contra la corrupción al que encomendó combatir desde el Gobierno esa lacra y el crimen que tanto preocupa a la ciudadanía también ha visto cómo las revelaciones de sus mensajes privados con los fiscales erosionan su imagen como nunca. El anuncio del permiso, sin sueldo, como destaca la prensa local, ha sido publicado ayer por el Diario Oficial de la Unión.
The Intercept Brasil lleva un mes desgranando la información exclusiva que le filtró una fuente anónima. Aunque empezó en solitario, se ha aliado con los principales medios locales —el diario Folha de Sao Paulo y el semanario Veja— para analizar juntos mensajes intercambiados durante años por Moro con el jefe de los fiscales de la Lava Jato, Deltan Dallagnol, y su equipo en la red Telegram.
Las revelaciones no parece que vayan a cesar pronto. Lo publicado hasta ahora es una ínfima parte del material.
Varios ejemplos desvelados en los últimos días: el juez supuestamente oculta información a un magistrado del Supremo para que el caso no pase a un tribunal superior, en julio de 2017 y ante unos rumores, Moro se muestra contrario a que la Fiscalía pactara con el expresidente del Congreso Eduardo Cunha -el que puso en marcha el “impeachment” (juicio político) contra Dilma Rousseff— para que implicara a terceros a cambio de mitigar su condena (dentro del sistema de delaciones premiadas). Y un mes después, el 5 de agosto de 2017, Moro le escribe a Dallagnol que “tal vez sea el momento de hacer pública la delación de
Odebrecht sobre sobornos en Venezuela. ¿Eso está aquí o en la Fiscalía General de la República?”, una información que estaba bajo secreto de sumario.
BOLSONARO CON BAJA EVALUACIÓN
El presidente Bolsonaro, con un 33 por ciento que consideran su gestión como mala o pésima, registró la peor evaluación para un gobernante en el primer semestre de Gobierno en el país sudamericano, desde el retorno de la democracia en 1985, según un sondeo divulgado ayer.
De acuerdo con la encuesta del Instituto Datafolha, un 33 por ciento de los brasileños consideró que el Gobierno del líder ultraderechista fue “malo o pésimo” durante los primeros seis meses de su administración, el mismo porcentaje de los que lo consideran “óptimo o bueno”, mientras que un 31% lo calificó como “regular”.
























