Inocentadas de fin de año
Estos vaticinios de fin de año empezarán a resquebrajarse porque no se prestará a poner su firma la afamada pitonisa “Caída del rayo”, debiendo conformarse con el modesto chamán amazónico “Peído de los zorros”
El fin de año trae el Día de los Inocentes, que no celebra (¡Jesús di!) el montón de niños degollados por mandato de Herodes en búsqueda del Niño nazareno. Es el equivalente del Día de los Tontos, el 1° de abril, en los Estados Unidos. En Europa no conozco la fecha, pero instituirán celebrar a los zonzos, por dejar ingresar tanto terrorista musulmán entre las muchedumbres que huyen de conflictos en Afganistán, Iraq y Siria, para no hablar de otras naciones que sospecho que se aprovechan de la religión para expeler a sus connacionales, cuando su problema es la pobreza. Al final, ¿quién resiste que amenacen de muerte a esposas e hijos, si a nombre de la Jihad resistieran usar un rifle Kalashnikov o un cinturón explosivo?
La noticia del momento es la renuncia de Evo Morales a la re-re-reelección, decidiendo que su hija sea la sucesora en 2020-2025. Es su plan B, siendo de lamentar que la joven Evaliz no tenga la delantera de la Presidenta de Croacia; sin embargo, me dice un amigo de ancestro balcánico, tienen similar angurria. Tendremos Evo para rato, porque después repetirán el disco rayado de elegir, por ceca o por meca, al Presidente Vitalicio. A Álvaro García Linera le enviarán de embajador en Corea del Norte, avezado adulador de megalómanos que es. Como la opción habanera se cerró, dictará cátedras oscuras en la Academia de Pyongyang, que por si acaso es la capital norcoreana. Los ‘yatiris’ andinos ya no presidirán ceremonias “ancestrales” en Tiahuanaco porque estarán en “tocata y fuga” haciendo sahumerios con humaredas de polvo blanco.
Remecerá los medios la nueva de que la oposición se unificará como en Venezuela, descartando, por fin, a Samuel Doria Medina por exceso de carisma, a Tuto Quiroga por ‘yanagringo’, y a Carlos Mesa por altoperuano. La brega final será entre Felipe Quispe (el ‘mallcu’) y ‘Filipo’ Escóbar. Ganará este último, más inteligente y menos libidinoso, con el asesoramiento del ex payaso brasileño Tiririca que quizá respeta lo primero y se le frunce el poto de lo segundo. Quedarán en el camino René Joaquino por volcar la gorra y Víctor Hugo Cárdenas por ser letrado en tierra de ignorantes, pirómanos y degüella pichichos.
Hay buenas noticias en el cine y el teatro nacionales. La “Bicicleta de los Huanca”, afamado film de otros tiempos, será reeditado en versión más asequible al cacareado ‘proceso de cambio’; la nueva película se llamará “la limusina Hummer de la Choquehuanca”. Se presentará en el teatro Martadero la obra “Star Wars: La fuerza despierta”, con Quintana de incógnito como Darth Vader, en bata larga y máscara negros, y voz tuberculosa. Antes que el ‘comerciantado’ cambie stock y de vender muñecos de Papa Evo cambie a caretas carnavalescas de Evo Hulk, en la feria navideña exhibirán una función de títeres sobre desfalcos millonarios no resueltos, titulada “El aquí lo puse y no aparece de las Bartolinas”.
En boliches del eje central estará en cartelera el trío internacional Cacos y Pacos, integrado por Sanabria, Nina y Tapia, oficiales de alto rango de la Policía. En el caso del último, no se sabe si los 40 y tantos kilos de pichicata estaban en El Alto, Bolivia, o en Anzoátegui, Venezuela. O en ambos. La literatura boliviana se enriquecerá con “La tía Memesia y el asesor” del escapista fiscal Marcelo Sosa, que merecerá retruca de Leonardo Loza, capo de los cocaleros, titulada “Lo que Sosita no dijo”. Ya cuentan con auspicio financiero de un irlandés, autor del éxito mundial de librería “La masacre de Las Américas”.
Muchos frustrados cifrarán esperanzas en 2016 porque se avecina a la Tierra un asteroide gigante, que matará a dinosaurios insaciables de la fauna política corrupta. Caerán los implicados en la operación Lava Jato en Brasil, incluyendo a Lula da Silva; en Bolivia extinguirán a rateros de indígenas, roba-chicos, pega-mujeres y otros ladrones más grandes aliados a bandeirantes de constructoras chinas y brasileñas; la ‘nomenklatura’ del socialismo del siglo XXI caerá, fácil de distinguir por sus camisas fucsia y sus uñas largas.
El calentamiento global derretirá glaciares y capas heladas de los polos, aumentando el nivel de los océanos. Será bizantino bregar por un puerto al norte de Arica, ya que toda la franja costera entre el mar y la Cordillera de los Andes se inundará. De poco servirán los nuevos puertos bolivianos en Charaña, Pisiga y Llica, porque aunque Insulza se correrá de invadir el altiplano con scouts chilenos debido a que Moscú se aliará con Bolivia y Perú, Estados Unidos responderá con la Doctrina Monroe en contra de Rusia. Caracas enviará víveres y papel higiénico a La Paz y Bogotá hará bailar vallenato a su vecino y a todos les picarán los pies resucitando a Celia Cruz para que cante su “Bongo le dio a Burundanga, Burundanga le dio a Bernabé, Bernabé le pegó a Muchinanga…” ¡Azúcar!
Estos vaticinios de fin de año empezarán a resquebrajarse porque no se prestará a poner su firma la afamada pitonisa “Caída del rayo”, debiendo conformarse con el modesto chamán amazónico “Peído de los zorros”. En fin, todo esto se debe a un coctelito de coca chapareña, ayahuasca y San Pedro. Este último no es el singani, sino un cactus. ¡Que la inocencia les valga!
¡Feliz Año 2016!
El autor es antropólogo.
Columnas de Agustín Zelada Castedo




















