David Santalla. Tres generaciones disfrutaron de su humor y talento
Comenzó a hacer reír a desconocidos cuando tenía una decena de años y aunque ese talento de humorista es lo más recordado de su carrera, David Santalla fue también actor dramático, en el teatro y en el cine, además de escritor.
Murió el sábado recién pasado, 87 años después de nacer en La Paz el 16 de agosto de 1939. Santalla “realizó sus estudios en el internado Nacional Barros Arana, de Santiago de Chile. De retorno a Bolivia, ingresó a la carrera de
Construcción Civil en la Universidad Mayor de San Andrés”, refiere un artículo del blog “Telón Abierto”.
“Su primer acercamiento al teatro ocurrió en Chile, con un grupo de teatro experimental. entro en un programa de radio y años después en la televisión, donde David creo el programa “Santallazos”.
“Con más de 50 personajes tipificados y una veintena de obras escritas para teatro, y llevó también su trabajo al cine. Sus películas más importantes han sido Chuquiago (1977) y Mi Socio (1983)”, aunque participó en otras seis.
El actor fue galardonado con más de 30 premios y reconocimientos, las Medallas de Oro en el Festival de la Cultura de Sucre y Potosí (1992), la Condecoración Franz Tamayo (1993) y los Premios Maya (1999, 2000 y 2001). En 2017 recibió la más alta distinción de la Asamblea Legislativa Plurinacional.
ALGO FASCINANTE
“Algo fascinante se produce cuando se deja de prestar atención a lo que pasa en el escenario y se la centra en la platea.
“Las risas dejan de ser un ruido, para constituirse en una cascada en la que es posible, si se escucha con oído fino, identificar las expresiones individuales de la felicidad o, al menos, del placer.
Es un misterio que, por segundos, se cree tocar.
“Este asomo a lo insondable del mecanismo humano de la risa lo logra David Santalla, comediante boliviano que vive una segunda vida a la manera de un nigromante. Santalla aparece en la escena y el cerebro de los espectadores, viejos y jóvenes, parece conectar con la fuente de la risa. Es automático, impensado”, dice Mabel Franco en un artículo para la revista Rascacielos, publicado en abril de 2018.
“Carta a un Fénix” titula ese artículo escrito tres años después de que el actor sufriera un accidente cerebrovascular que lo tuvo 30 días en terapia intensiva.
Dos años después de ese episodio, Santalla declaraba: “Antes de lo que me pasó, vivía amarguras y eso me enfermaba. Ahora, lo digo con conocimiento: Salven la vida, no sean amargos. Siempre he visto la vida color sonrisa”.
Años después se enfrentó al cáncer, con la misma vitalidad y humor de siempre.
Así lo recordaremos, tratando de cumplir su encargo final: “Sean felices”.

























