El proyecto académico de los “Independientes”
Es evidente el viejo cuestionamiento al enfoque pedagógico que hizo del profesor el centro de la enseñanza, de la misma manera, ahora es cuestionado el enfoque reactivo que acentúa el rol de aprendizaje del estudiante sobre la enseñanza del profesor. La dinámica educativa y pedagógica sólo se puede comprender como una dialéctica que compromete al profesor y al estudiante, como un concepto que armoniza y balancea la enseñanza y el aprendizaje, en una relación mutua, intercalada e interactiva, y de ese modo superar las limitaciones de la pedagogía funcional, que consideró históricamente a estos dos actores como protagonistas en sí mismos del hecho educativo.
La añeja pedagogía liberal que sirvió para estructurar la relación entre el currículo y el perfil profesional del profesor, nos condujo a organizar el tiempo pedagógico y los objetivos de la enseñanza alrededor de la disponibilidad de las profesiones liberales, sobre todo de médicos y abogados. Estas nobles profesiones y su disponibilidad de tiempo, guiaron por más de un siglo el estilo de una academia, los modos de enseñanza y la práctica docente en las aulas, y las cuales enfrentaron sus pros y sus contras: 1) el profesor podía unir en el aula la teoría y la práctica, es decir, sus conocimientos teóricos y su práctica profesional, 2) la condición de profesor existió sólo como una tarea complementaria, sino secundaria de la educación superior, 3) el tiempo productivo no era para la academia sino para el ejercicio de la profesión liberal, 4) la disponibilidad del ejercicio profesional determinó la organización del tiempo curricular, es decir, jornadas de madrugada o al caer la tarde, hasta muy entrada la noche, 5) esta situación en América Latina comenzó a modificarse al iniciarse los años 70, de los 160 mil profesores de educación superior existentes en aquella época, gran parte de ellos iniciaron el camino de la profesionalización académica, 6) sin embargo, los tiempos parciales seguirían siendo --por mucho tiempo-- el grueso de los profesores en las universidades, 7) Bolivia, en concreto la UMSS, en pleno siglo XXI cuenta con 1.303 (76,1 por ciento) profesores a tiempo parcial frente a 407 (23,8 por ciento) a dedicación exclusiva para 70.251 estudiantes (Universidad en Cifras 2013).
El proyecto académico que podría transformar la universidad –desde nuestro punto de vista-- debe invertir esta situación. La forma de garantizar un proceso académico y científico sostenido, sólo será posible con una mayoría de profesores a dedicación exclusiva. Estos profesores ligados a un departamento de investigación con un programa de investigación determinado, deben ser el corpus de una universidad académica y científica. Es verdad, que no todas las profesiones o áreas de conocimiento tendrían que seguir este camino, pues la práctica profesional podría funcionar ya como un laboratorio de reciclaje de experiencias y aprendizajes para ilustrar y guiar al estudiante, aunque ése sería el espacio de un porcentaje menor de profesores a tiempo parcial. Las características de una cultura académica y de la investigación, sólo puede ser sostenido con un profesor “cama adentro”, dedicado a la cultura del conocimiento, del saber, de las labores académicas. Este profesor descrito, coincide plenamente con el perfil de profesor que exige el escalafón y la carrera docente, y que todavía está vigente en la letra mojada de nuestros reglamentos. En esta línea, a este profesor “cama adentro” debe corresponderle un estudiante que pueda usar pedagógicamente su tiempo de estudio. El estudiante debe asistir a clases sólo una media jornada, y la otra media jornada debe dedicarla al estudio, la lectura, sus trabajos prácticos y sus tareas de investigación, de ese modo no se dispersaran su tiempo y energía. Así el profesor y el estudiante concurrirán y se complementarán como un todo educativo, en el aula y fuera de ella.
El autor es candidato a Vicerrector por el frente: “Independientes”.
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