Antes que sea tarde
“El Gran Jefe en Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad. Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y arrebatarnos estas tierras. El gran Jefe en Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas (…)”.
Así, con un lenguaje simple pero contundente empieza el texto de “la declaración más hermosa que jamás se haya hecho sobre el medio ambiente”. El documento, del cual reproduzco ahora en fragmentos, fue escrito hace más de un siglo. Su autor es el jefe Seattle de la tribu de los Suquamish, en los territorios del noroeste de los Estados Unidos que ahora forman el Estado de Washington. Se trata de una carta que Seattle envió en 1855 al presidente Franklin Pierce en respuesta a la oferta de compra de las tierras de los Suquamish.
La temática esencial de esta hermosa “declaración sobre medio ambiente” podría ser una formidable referencia para corroborar el nuevo documental de National Geographic Channel, de los ganadores del Oscar Leonardo DiCaprio, Fisher Stevens y Martin Scorsese, “Antes que sea tarde”.
Este documental no sólo vuelve a alertar de peligros latentes que nuestro hemisferio está experimentando, sino también propone alternativas para hacer más eficiente nuestra estadía en el planeta.
Cualquiera fuere el referente temporal o geográfico, la naturaleza y sus fortunas siempre serán nuestros únicos recursos de nuestra condición de seres humanos, cuanto más próximos estemos al aniquilamiento de esas riquezas, menos podremos expresar nuestras formas de vida.
Natgeo amplifica una temática que pone en vilo a la humanidad, previene sobre una catástrofe latente que acecha al planeta y que hasta el momento no ha podido cuajar en ciertos programas de gobierno y líderes políticos obtusos.
El cambio climático es una endiablada realidad que para ciertos grupos de poder político y económico es una estafa. Una gran mentira que se encarga de agitar las banderas del sabotaje a sus jugosas ganancias a expensas del deterioro, la erosión, el aniquilamiento de especies, la depredación de los recursos, destrucción de bosques y el daño irreversible al planeta y su biodiversidad: ExxonMobil, Shell, Chevron, BP, Valero, Etc.
El calentamiento global es un hecho. Toda la economía de la humanidad se basa en combustibles fósiles, dice Michael Brune, director ejecutivo de “Sierra Club”: el carbón, el petróleo y el gas natural. El petróleo en el transporte y el carbón y gas natural en la electricidad. “Antes que sea tarde”, revela el corto y tortuoso camino recorrido hacia la cima de la preservación de nuestros recursos naturales universales. Todo esfuerzo parece nada frente a los que depredan.
“(…) El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos estas tierras tendrán que recordar que ellas son sagradas y deberán enseñar a sus hijos que lo son y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y de recuerdos de la vida de mi pueblo. Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser”.
“Le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga. Cuando la ha conquistado la abandona y sigue su camino (…)”.
“No lo comprendo. Nuestra manera de ser es diferente de la de ustedes. La vista de sus ciudades hace doler los ojos al hombre de piel roja. Pero quizá sea así porque el hombre de piel roja es un salvaje y no comprende las cosas”.
“El ruido de la ciudad parece insultar los oídos. ¿Y qué clase de vida es cuando el hombre no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la laguna? Soy un salvaje de piel roja y no lo comprendo. Los indios preferimos el suave sonido del viento que acaricia la cara del lago y el olor del mismo viento, limpiado por la lluvia del mediodía, purificado y perfumado por la fragancia de los pinos”.
“Ustedes deben enseñar a sus hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos, para que respeten la tierra, deben decir a sus hijos que la tierra está plena de vida de nuestros antepasados. Deben enseñar a sus hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen en el suelo se escupen a sí mismos (…).
Así como en “El jardín de las delicias”, del pintor holandés Jheronimus Bosch (el Bosco), se describe el bien y el mal, la creación y la destrucción, la degradación de la humanidad y el deterioro, al inicio del documental. El presente también se asemeja a un tríptico en decadencia de nuestro planeta. Similar a esos paneles cerrados o abiertos de ese Jardín de las delicias, está nuestro empeño por mejorar y revertir el daño irreversible que le hacemos al medio ambiente, o la negligencia y la criminalidad con la que actuamos frente al deterioro constante de nuestro hábitat: Bosques destruidos, árboles talados, emisión de gases, explotación de carbón, gas natural y petróleo crudo sintético.
Pero aún en esta hora final se sentirán iluminados por la idea de que Dios los trajo a esta tierra y les dio el dominio sobre ella y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que sucederá cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vida esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes… ¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció… Esto es decir adiós a la asechanza y a la cacería.
El autor es comunicador social.
Columnas de RUDDY ORELLANA V.
















