Samper y sus buenos anuncios
Deberíamos celebrar, porque la idea de la interconexión ferroviaria nace en Cochabamba. Es más, es un proyecto de inconmensurable valor para el desarrollo de muchas regiones
El secretario general de la Unasur, Ernesto Samper, hizo un buen anuncio en su estadía de dos días en nuestro país, aunque no ha sido tomado con mucho entusiasmo entre los ciudadanos y sus instituciones. Ni el propio Gobierno ha sido capaz de darle un toque de aquello, y menos el Gobernador cochabambino, que sigue callado. No hay duda, nunca va a entender nuestras demandas regionales, ya que viene de La Paz y es un Gobernador impuesto políticamente.
Ha dicho que la Unasur se ocupará de buscar financiamiento para construir la línea ferroviaria, más extensa en esta parte de Sudamérica para unir físicamente los puertos marítimos del Océano Atlántico con los del Pacífico y viceversa, en declaraciones que parecen expresar el convencimiento de la necesidad de un proyecto de esta naturaleza para la integración latinoamericana.
A estas horas, el extinto Comité Cívico pro-Cochabamba, seguramente hubiera convocado a la ciudadanía y a sus más preclaros profesionales para reavivar aquel otro Comité Impulsor de la Conexión Ferroviaria Oriente y Occidente, para celebrar el anuncio y reavivar el espíritu cívico en torno al proyecto que duerme desde 1925. Ocho años más y será un siglo de soñar, como Misicuni que nos acercamos a los 70 años de su concepción como proyecto y hasta ahora no vemos el resultado final. Ese Comité agendó éstos y otros proyectos para celebrar el sesquicentenario de la fundación de Cochabamba.
La interconexión ferroviaria entre Aiquile y Santa Cruz, diseñada por un ingeniero alemán de apellido Gretel, ya tenía ese fin, de unir con una ferrovía los puertos de ambos océanos y generar un flujo de transporte e intercambio de carga y pasajeros, de cuantía inimaginable y sin mucha competencia por entonces.
Recuerdo en la época de las dictaduras, el presidente Geisel del Brasil y Banzer de Bolivia dentro ese propósito, inauguraron la estación (terminal) ferroviaria de la calle Tarata convertida hoy en un mercado, y firmaron un nuevo acuerdo para un estudio adicional de la ferrovía Cochabamba-Oruro, que es parte de la interconexión, en expresión decidida de materializar la unión ferroviaria.
Por ese entonces se calculaba que la construcción de los algo más de 370 kilómetros que restaban de línea, iba a costar algo así como mil millones de dólares. Hoy se habla de unos 10 mil millones de dólares, diez veces más de lo que se decía en los años 70.
Deberíamos celebrar, porque la idea de la interconexión ferroviaria nace en Cochabamba. Es más, es un proyecto de inconmensurable valor para el desarrollo de muchas regiones. Comprende una línea adicional que desvía a Mataral, población chuquisaqueña de donde se proyecta llegar hasta Sucre, conectar Potosí y Uyuni, y seguir a Chile y Argentina.
La propuesta gubernamental es traer el tren por el Chapare, lo que técnicamente podría subir los costos por la construcción de infinidad de puentes. Lo más inseguro, es inestabilidad social que campea en la zona no sólo por los movimientos sindicales, sino por la alta densidad de influencia del narcotráfico. La interconexión debe respetar su trazo original; Cochabamba-Aiquile-Santa Cruz.
El autor es periodista.
Columnas de JAIME D’MARE C.





















