Coña Coña: una Laguna Urbana
¿Por qué la construcción de un espacio deportivo (“patinódromo”) en predios de la Laguna de Coña Coña es la negación de la planificación sostenible, el desprecio por la naturaleza y del sentido común en la construcción de una ciudad con calidad de vida?
Es mi deber ciudadano contribuir en este necesario debate desde el riguroso enfoque técnico y profesional que me corresponde.
Se entiende como Laguna Urbana a la unidad de territorio urbano, considerado parte del espacio público. Se considera también como un ecosistema natural, seminatural o artificial del sistema hídrico donde se concentran procesos ecológicos y valores ambientales que interactúan con uno o varios elementos biofísicos, socioeconómicos y culturales de la ciudad, y que según el estado de salud garantizan el mantenimiento integral de la biodiversidad.
Como humedal urbano es vital para el mantenimiento de la conectividad ecológica, la diversidad paisajística y embellecimiento escénico, la recreación y la educación ambiental, la amortiguación hidráulica, y la recarga de las aguas subterráneas.
Los humedales, caracterizados por albergar una alta biodiversidad, son reconocidos por los múltiples beneficios hacia el ser humano como soporte de nutrientes, actividades recreativas y educación, por lo que juegan una función relevante para las estrategias de desarrollo socioeconómico sostenible.
Las lagunas urbanas aportan diversidad biológica y estética al paisaje, incluso teniendo en cuenta los impactos que genera el desarrollo de las ciudades.
Las ciudades deben ser producto de una planificación cuidadosa, donde todos los elementos y problemáticas urbanas tienen que tomarse en cuenta con estricta eficiencia y particular atención.
Lagunas, árboles, paisajismo y flores: tienen un rol vital y definitivo en la planificación del espacio urbano; crean microclimas, dan una experiencia sensorial positiva, crean percepción de distancia y escala, combaten la polución refrescando y limpiando el aire, definen el espacio urbano y ayudan a destacar puntos de referencia, resaltan secuencias lineales y tienen cualidades estéticas inmediatas. Los elementos húmedos y vegetales en las ciudades tienen también valor simbólico. La presencia del verde habla de belleza, sustentabilidad y diversidad de la naturaleza, los elementos verdes representan una contribución crucial para la calidad de vida de las ciudades.
La ausencia de planificación y la falta de políticas urbanas sostenibles agravadas por la improvisación ya son un rasgo común de nuestro municipio. La falta de respeto a los conceptos elementales del urbanismo constituyen una acción destructiva del ideario cochabambino.
El proyecto del “patinódromo” afectará irremediablemente a nuestra ya maltratada Laguna que debe ser recuperada y cuidada para todos. Replantear el proyecto no es una opción, porque el impacto de este equipamiento invasor traerá consecuencias al entorno, destruirá el microclima creado por este frágil humedal urbano.
No se deben imponer proyectos negativos para la colectividad con la fuerza y la amenaza contra ciudadanos que buscan un futuro mejor para nuestra ciudad. Ya vivimos en la urbe más contaminada del país. Es necesario que el municipio comprenda que Cochabamba es de todos.
A pesar de la indolencia sorda e irracional, los cochabambinos no abandonaremos nuestro paradigma más preciado: ¡El ideal de ciudad jardín!
El autor es arquitecto; catedrático titular de Proyecto de Grado de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Mayor de San Simón (Umss).
Columnas de JAIME DE UGARTE LAZCANO




















