Recuerdos para el futuro
La semana pasada el Presidente del Estado ha expuesto su imagen en forma muy peligrosa y en muchos temas. Estuvo muy preocupado por establecer si es inquilino, propietario o recibido en comodato el Palacio de Gobierno. Tuvo dos gafes respecto a un poco ejemplar comportamiento: la primera, contar que su padre pagó una oveja al profesor del Mandatario para que pase de curso y, la otra, acusar de anticochabambinos y antipatriotas a quienes denuncian presuntos actos de corrupción de su gobierno, particularmente en el caso de las obras para los próximos Juegos Suramericanos, evento que ha sido aprovechado para suscribir contratos en forma directa por doquier, uno de los cuales beneficia a un exministro suyo y pariente político del Vicepresidente.
En el campo internacional, el Presidente ratificó su apoyo al corrupto régimen nicaragüense, que ha desatado una feroz represión en su país con un saldo, hasta ahora, de más de 50 personas asesinadas, especialmente jóvenes, así como a la banda de forajidos que gobierna Venezuela. Y en el caso de la decisión del presidente estadounidense (cuya actuación muestra que los extremos finalmente se juntan) de retirarse unilateralmente del Acuerdo suscrito con Irán sobre bombas atómicas, el mandatario boliviano mostró total desconocimiento del tema.
Esa innecesaria exposición se debe, probablemente, a la desesperación que parece que lo ha invadido desde su derrota en el referendo constitucional del 21 de febrero de 2016, un sentimiento que, seguramente, es estimulado por sus adláteres que se verán perdidos si el MAS no se mantiene en el poder hasta 2025.
Es que, más allá de la retórica, él sabe que una nueva repostulación es anticonstitucional más aún cuando se devela la forma en que han sido retribuidos los magistrados del Tribunal Constitucional Plurinacional por reconocer, antes que garantizar la vigencia de la Constitución Política del Estado (CPE), como era su deber, un presunto derecho humano a postularse indefinidamente, derecho que varios organismos multilaterales ya han afirmado que no es tal.
Se puede agregar un obstáculo más a una nueva repostulación presidencial: la historia, aquella que desconocen quienes lo rodean o le manejan sus redes sociales o la conocen pero no quieren recordarla. Se trata de dos hitos sobre el tema. Uno, que sólo las CPE de 1831, 1834 y 1868 aprobaron la repostulación inmediata del Primer Mandatario. Las demás, salvo la de 1961 (que citaré adelante) norman que es posible esa figura sólo después de que haya transcurrido un período de gobierno.
El otro es la CPE de 1961, promulgada por el Dr. Víctor Paz Estenssoro, en la que se habilita una postulación inmediata (como lo hace la CPE de 2007). Y con bastante poco decoro, aquel mandatario volvió a postular en 1964 y obtuvo nada menos que el 85.92 por ciento de los votos, razón por la cual volvió a jurar el 6 de agosto de ese año.
Pero, ejerció el mando por menos de tres meses (y no fue derrocado antes porque visitó el país el entonces legendario mandatario francés Charles de Gaulle). El 4 de noviembre, su vicepresidente y líder indiscutido de la Fuerza Aérea Boliviana Gral. René Barrientos Ortuño encabezó un golpe de Estado con el apoyo de su comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, el Gral. Alfredo Ovando Candia (que el 3 de octubre previo, cumpleaños del mandatario, le juró lealtad eterna).
De un saque, 12 años de gestión revolucionaria quedaron en el vacío y una de las razones de ese devenir, como coinciden muchos respetados analistas, fue el afán prorroguista del Dr. Paz Estenssoro y sus colaboradores, que se creyeron insustituibles en el ejercicio del poder.
No es una labor baladí conocer y recordar nuestra historia, pues es la única manera de que se convierta en excepción aquello de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra…
Así, si se hace caso a la historia y se actúa en consecuencia, faltan 88 semanas para el cambio de inquilinos en la Plaza Murillo.
El autor fue director de Los Tiempos entre 2010-2018
Columnas de JUAN CRISTÓBAL SORUCO QUIROGA



















