Nubarrones inquietantes
Tendré que emular a la entrevistada de una analista de CNN. Confesaba que “no comprendía a los EEUU”. Yo tampoco. Me refiero al desgastante tira y afloja entre partidos políticos de ese gran país, respecto a impugnar o no a Trump. Los unos lo harán en la Cámara de Diputados y los otros lo invalidarán en el Senado. Todo para nada. Tampoco comprendo la política criolla boliviana. Me refiero a la cacofonía de noticieros radiales, repetitivos, arriba y abajo, locutor y locutora, cada hora, con que mi atormentadora insistencia en escuchar y agriar mi café de la mañana: cambiar la bonhomía de mi abuelo materno por la adustez de mi padre, pienso yo, en bipolaridad que dicen que me agobia.
La otra mañana soportaba las noticias. Notaba con inquietud que pareciera que en aras de la democracia que atropelló el anterior régimen –prorroguista, autocrático y falso que fue–, el gobierno de Jeanine Añez insiste, pobrecillo, en su cualidad de transitorio. Después de la huida del dúo principal de mariachis, y la ministra solista que se coló (¿por qué será?), todo cambia para seguir igual. ¿De que sirvió la “revolución de las pititas”?
Un ruidoso y camorrero coro de militantes del Movimiento al Socialismo (MAS) reunidos en cónclave, reclama impunidad y que salgan libres de polvo y paja los mandamases de 14 años de abusos del régimen evista (¿acaso dieron ese privilegio a Leopoldo Fernández?). Se obedece directrices insistiendo en la impunidad de los del gobierno anterior que tienen prontuario delictivo.
No es novedad que la republiqueta cocalera del Chapare continúe sin Dios ni ley. Al fin, si Maradona es deidad para burros argentinos, ¿por qué Evo no ha de ser dios de llamas bolivianas? Los policías no entran a la región o andan con la cola quebrada. “Qué Policía. Aquí no queremos Policía”, rezonga una mujer de Colomi. Ahora la ruta troncal más importante del país, Cochabamba-Santa Cruz de la Sierra, es vetada al imperio de la ley.
Ahora que Evo está en Argentina y es jefe de campaña del MAS en Bolivia, Lauca Eñe será su impune centro de operaciones, cerquita del aeropuerto de Chimoré, por un si acaso. Pobrecito el Territorio Indígena y Parque Nacional “Isiboro-Sécure” (Tipnis, no me canso de repetirlo), porque el infame Polígono Siete de invasores abarcará desde el río Isiboro hasta San Ignacio de Moxos. El tumor de Yapacaní hará metástasis en Amborococa, nuevo nombre del Parque Amboró. Los rateros, quizá por “originarios”, tendrán carta blanca para robar a sus congéneres y los contrabandistas de Sabaya tendrán sucesivos “perdonazos”.
Seguirá gobernando Evo Morales. No fue un boliviano aporcador de hortalizas quien dio refugió al mariachi fugitivo convertido en varón llorón del tango. Tampoco Salvador Mazza, una población del norte argentino que tal vez honra a algún cantor de chamamés. Es Orán, poblado bastante grande como para albergar un restaurante, quizá porque desde que llegó a presidente en 2006, ya no es adepto a las humildes laguas. Miren el lado bueno: los “originarios” aprenderán geografía fronteriza del país vecino del sur.
Si el MAS sigue controlando el Poder Legislativo, dicen que hasta enero 2020, Evo tiene la sartén por el mango, al extremo de “sugerir” sus peleles sucesores. Como dueño del “dedito” que reconoce destrezas diversas en ellos, que postulen los cuatro como cuarteto musical. Hasta nombre recomiendo: “Los de Orán”, para beneplácito del papa argentino y la tatarabuela Bonafini. Al frente tendrán otro cuarteto de divididos payasos opositores. ¿La afluencia de “amarrahuatos” pronostica un futuro “gobierno en el exilio”?
La pugna entre el cruceño Camacho y el potosino Pumari facilitó una situación de ribetes caricaturescos. Se condicionó la bendición de capos del Cerro Rico –como si fueran prelados sin cónclave cardenalicio con humo negro o blanco– a que el segundo fuera candidato a Presidente. Luego vino la charada de que el uno invitó, y revelaron grabación en que el otro pidió un cuarto de millón de dólares, las aduanas de Potosí y Oruro, y sabe el Tío de la Mina qué más.
Es penoso el tufillo a repartijas de viejos tiempos corruptos, en vez de escoger jefes en base a mérito y honestidad. Los militares no piensan en la patria, ¿para qué prender vela en ese entierro si basta con el generalote de apellido de héroe de radionovela? Peor ahora si hablan de una guerra de baja intensidad, y los conflictos pasados con vecinos fueron perdidosos. ¿Será que la Presidente beniana ignora que para carnear una mamona primero hay que manearla?
¿Será que en las espaldas bolivianas se pueden sembrar nabos?
El autor es antropólogo
win1943@gmail.com
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