Coronavirus. ¿Ayudarán los barbijos económicos?
Antes de la emergencia de China como potencia mundial y cuando se quería hablar del peso económico de un país a nivel global se decía: si a Estados Unidos le da un resfrío, al resto del mundo coge una pulmonía. Eso significaba que si la economía estadounidense entraba en una recesión, por ejemplo, sus socios comerciales comenzaban a tener graves dificultades financieras y económicas.
Pues ahora, la analogía se hizo real, pero con otra nación. Si China estornuda, una enfermedad tan grave como el coronavirus se expande a nivel global y, además de los impactos sobre la salud mundial, se tienen consecuencias comerciales y económicas también muy complejas y graves.
Cabe recordar que en el año 2003, China representaba tan solo el 4% del comercio mundial. En la actualidad su peso específico ha subido al 17%. Asimismo, a partir de la iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda, el gigante asiático ha comenzado a proyectarse como una potencia estratégica muy importante que mueve productos, servicios, gente y recursos.
En estas nuevas circunstancias económicas y geopolíticas: ¿Qué impactos económicos tendrá el coronavirus a escala internacional?
Es importante resaltar que al igual que el coronavirus se aprovecha de cuerpos debilitados (ancianos y personas enfermas) para expandirse y eventualmente causar la muerte, las repercusiones económicas de esta enfermedad también son mayores cuando los cuerpos económicos están endebles y tienen dolencias financieras y comerciales previas.
Nouriel Roubini, economista de la Universidad de Nueva York, apunta algunos de los principales padecimientos económicos y políticos en el mundo que podrían agravarse con el coronavirus. Sin duda, el resurgimiento de nacionalismos económicos encabezados por EEUU y las consecuentes guerras comerciales son responsables del lento crecimiento de la economía mundial. También la confrontación entre EEUU e Irán genera mucha incertidumbre en especial en el mercado del petróleo. La constante ciberguerra entre China, Rusia y Estados Unidos es otro elemento de tensión diplomática entre las grandes potencias. Un otro foco de tensión financiera mundial es el comportamiento de importantes tenedores de Bonos del Tesoro de EEUU, liderados por la China.
Más en el corto plazo, la economía mundial se ve afectada por las rencillas graves en las elecciones primarias presidenciales del partido Demócrata. Por supuesto, los problemas en la Unión Europea con el “brexit” y otras disidencias del acuerdo político más importante del siglo pasado generan también incertidumbre económica.
Por lo tanto, en este cuerpo económico debilitado en términos políticos y sociales, el impacto del coronavirus podría traducirse en un crecimiento menor o inclusive en una recesión. En efecto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) proyecta, para 2020, un crecimiento global del 2,4%, medio punto menos de lo previsto en noviembre (2,9%), antes del coronavirus. Este es el escenario suave. Una proyección más pesimista habla de recesión con un crecimiento de la economía mundial cayendo al 1,5% este 2020, la mitad de lo proyectado antes de que estallara el virus.
El pesimismo económico se concentra en Italia, por el momento el país europeo más afectado por el coronavirus, tiene una previsión de cero crecimiento para este año. Francia crecerá ligeramente en un 0,9% (1,2% proyección de noviembre de 2019) y Alemania a un, más flojo, 0,3% (0,4%).
Estados Unidos sería el país menos afectado por el nuevo virus, pues se prevé que crecerá al 1,9%, aquí al enfermedad ha tenido un impacto de sólo -0,1. Por supuesto, según la OCDE, la economía China sería la más dañada. En 2020 sólo crecería al 4,9%, ocho décimas menos de lo que se proyectaba el año pasado.
En el caso de la región latinoamericana, y según el FMI, los países más afectados serían los exportadores de productos básicos de América del Sur. Con la caída de un punto porcentual del PIB chino, la región decrecería entre un 0,3 y un 0,5% en su producto. Bolivia también tendría un efecto-contagio directo e indirecto por la desaceleración del crecimiento en Brasil, Argentina y Colombia.
Los principales propagadores del contagio económico para el mundo y la región son la caída en el turismo asiático, la reducción del comercio de manufacturas que puede estrangular las cadenas productivas, y la contracción del sector petrolero y de materias primas que pueden enfrentar precios muy bajos.
A todo esto hay que adicionar la incertidumbre, que genera mucho nerviosismo en el sistema financiero. Frente a tantas dificultades, los barbijos económicos serán insuficientes.
El autor es economista
Columnas de GONZALO CHÁVEZ A.



















