¿Cómo que milicias armadas?
La frase del día de ayer en este medio tenía que ver con declaraciones de Simón Amaru, quien se supone que representa a la Coordinadora Nacional en Defensa de la Democracia de El Alto, lo que dijo este señor no tiene nada, pero nada que ver con defender ninguna democracia, tiene que ver con violencia, con imposiciones a la fuerza. El señor Amaru quiere que se modifique parte de la Constitución para que se permita que haya milicias armadas en el país, ¿por qué?
¿Porque cree que solo lo que él y su sector quieren es el pensamiento del pueblo y se lo debe defender con armas? El problema es que no solo el señor Amaru piensa así, a su manera, hay otros sectores que piden también violencia o ¿por qué les van a rezar a los militares y policías?
¿Solo se puede “pacificar” a la fuerza?, ¿con armas?, ¿no son demasiadas paradojas?, ¿cómo va a terminar todo esto?
Espero que no termine con más sangre, con más muertos, con la economía más y más debilitada, espero que no termine con este país.
Ojalá comencemos a pensar, ojalá se acaben las revanchas y se apacigüen los odios, porque en los últimos meses he escuchado a demasiadas personas hablar con rabias irracionales, siempre pensando en que la situación de un país se define como un partido de fútbol, con ganadores y perdedores, y al final siempre perdemos todos.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí y hasta dónde vamos a ser capaces de llegar?
¿Qué hace falta para que avancemos en lugar de querernos matar?
¿Cuándo nos volvimos enemigos?
Solo puedo hacer preguntas, porque no encuentro explicaciones a los pedidos de que el país se someta a la violencia, esos pedidos que se extienden en sectores tan diversos que se vuelven el mismo. Esos pedidos que quieren acabar con lo que se supone que es la democracia.
La autora es editora de la Revista OH! y de Lecturas & Arte
Columnas de CLAUDIA EID ASBÚN


















