Tiempo para el dolor
Estamos desconsolados y devastados por el sufrimiento que está trayendo la pérdida de un ser querido, y las cicatrices que puede dejar el dolor al enfrentar la silla vacía alrededor de la mesa de la cocina son espeluznantes.
Tristeza y congoja posiblemente van a llenar ese vacío, pero se ha notado que en ciertas ocasiones no le estamos dando tiempo al dolor para que pueda expresarse y eso se nota en las frases vertidas en los duelos virtuales, o en los mensajes bienintencionados de amigos y familiares, que le piden al doliente que no esté triste, que levante el ánimo, o que salga adelante por los hijos.
Esos pedidos van en contra de la naturaleza propia del desconsuelo. Tengamos derecho a sentirnos apenados, llorosos, impotentes, rabiosos y desconsolados. Luchar contra esa poderosa fuerza puede jugar en contra.
Recordemos que se ha demostrado que los efectos del duelo no son sólo psicológicos, sino que llegan al plano corporal, al igual que los síntomas de cualquier enfermedad. A largo plazo, se ha probado que incluyen dificultad para dormir, presión arterial más alta, depresión y ansiedad.
Entonces, si quieres decirle algo a tu amigo o a tu familiar, puedes enviarle algún mensaje escrito o bien un video corto, donde estés solo o con otras personas cercanas. No se trata de algo esmerado; simplemente con una frase, puedes mostrar tu disponibilidad y tu afecto. Eso será suficiente.
Sugiero algunas frases: “no es necesario que me contestes, sólo quiero saber cómo estás y que sepas que estoy disponible para ti”; también “si necesitas que hablemos puedes llamarme en cualquier momento”, asimismo “podemos compartir un silencio”; o “haremos una ceremonia en mi casa para acompañarte en tu dolor”.
Busca palabras que salgan de tu corazón. Y dale tiempo a tu ser querido. No lo atosigues pidiéndole que salga adelante. Para esa persona la nueva normalidad no sólo implica vivir con un barbijo en la cara, o con alcohol en gel en las manos, sino con un vacío en el alma.
Hay sitios en Internet que te pueden decir más sobre el duelo. Uno de ellos es el del Instituto de Psicoterapia Integrativa Relacional que ha elaborado una Guía de Duelo Covid-19. Allí puedes encontrar alguna guía. También con psicólogos, terapeutas, sacerdotes, y guías espirituales.
Entendamos que este virus está desatando una crisis de salud pública cuyas consecuencias pueden durar generaciones y para la que no tenemos las herramientas políticas ni los recursos para afrontarla.
La tristeza, entonces, tiene su derecho, porque ese dolor se desarrolla en oleadas a lo largo de la vida y no tiene un final claro. Acaso, entonces, el duelo sea el destiempo por excelencia. Dejemos que sea.
La autora es periodista
Columnas de MÓNICA BRIANÇON MESSINGER





















