Los efectos del retiro de aportes a las AFP
La ley para la devolución total o parcial de aportes a las administradoras de fondos de pensiones (AFP) está en curso de tratamiento en la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde la Cámara de Diputados ya la aprobó. Así, en unos días o semanas, 3.900 millones de bolivianos estarán disponibles para que 1,4 millones de ciudadanos desocupados retiren, dependiendo del monto total una parte o todo lo que aportaron.
Al promulgar la futura ley, el presidente del Estado estará cumpliendo una de sus promesas electorales y satisfaciendo el insistente reclamo de miles de bolivianos que, debido a las consecuencias económicas de la pandemia, se quedaron sin trabajo y sin —o con magros— ingresos.
La ley beneficiará únicamente a las personas que actualmente no tienen empleo. No podrán beneficiarse personas empleadas o quienes hubieran accedido a una pensión de vejez, solidaria de vejez, pago por invalidez o beneficio del Sistema Integral de Pensiones.
Los efectos serán de beneficio inmediato para quienes decidan retirar su dinero y significará sin duda un alivio para su situación económica. Pero, “cada persona tomará la decisión de solicitar esta devolución, porque la verdad, si bien en el corto plazo se ve como una oportunidad para saldar algún tipo de deudas o algún tipo de inversiones, puede constituirse en un problema de miopía intertemporal, en el caso que hoy saque esos recursos, y no se preocupe con lo que puede ocurrir con su jubilación”, advierte el Ministro de Economía.
Es decir que, en términos individuales, el retiro de los aportes significará un beneficio cuya duración dependerá del destino que se dé a ese dinero. Visto desde otro ángulo, eso será —en un futuro más o menos próximo— una especie de salto al vacío y sin red.
En términos macroecómicos, por un lado, en lo inmediato, está la inyección del dinero retirado en la actividad productiva y comercial, es decir, un impulso a la demanda agregada, pilar del modelo económico masista. Y por otro —en lo mediato o a más largo plazo, y según algunos analistas económicos— el retiro de esos fondos podría provocar complicaciones al sistema bancario, donde las AFP depositan esos aportes, y en unos años más complicaciones para quienes recibirán pensiones de jubilación disminuidas.
Y hay una tercera posible complicación, como sucedió en Chile: la presión social puede obligar al Gobierno a olvidarse de su propósito de autorizar esos retiros “por única vez”.
De todas maneras, esos retiros darán un impulso de incierta duración a la dinámica económica, pero no alivian la urgente necesidad de un plan integral para la reactivación productiva del país.



















