“Desnazificarme”
JUAN CRISTÓBAL RÍOS V. |
Rusia invade Ucrania. ¿Cómo me informó? CNN y Euronews serían los medios más fáciles. Me urge “desnazificarme” de los medios hegemónicos, así que me meteré a la mugre. Veré RT, Russian Today en español.
Hace unos días, el corresponsal de RT, Boris Kuznetsov, informaba que existen “rumores” de que el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, huyó de su país. Un rumor jamás puede ser una fuente objetiva. Personalmente, espero que Zelenski cumpla con su llamado histórico de liberar a su nación del imperialismo ruso y seguir siendo el gran héroe que occidente necesita.
Por su parte, el general Igor Konashenkov dijo a RT que Rusia no inició las hostilidades, sino que Rusia las está terminando, haciendo referencia a los enfrentamientos entre habitantes rusos y ucranianos en la zona del Dombás, al este de Ucrania. En este contexto cabe preguntarse: si Rusia quiere terminar este conflicto en el Dombás, ¿por qué está invadiendo la capital de Kiev, ubicada al norcentro de Ucrania?
Antes que empiece la guerra, la embelesante y peligrosamente manipuladora Inna Afinogenova, presentadora del programa de RT en español “Ahí les va”, se burló de los medios hegemónicos de occidente al decir que exageraban cuando informaban de un “ataque inminente” de Rusia a Ucrania y al señalar que esa incursión había sido eternamente postergada por occidente. Cuando el “ataque inminente” se volvió realidad, Inna jamás pidió disculpas por haberse equivocado. Anna Kasparian del medio progresista estadounidense The Young Turks, al igual que Inna, pensaba que los rumores de invasión eran también una exageración de los medios hegemónicos. Kasparian, al comenzar la guerra, admitió su error y se disculpó. El “ataque inminente” se volvió una invasión injusta, pero no como dirían los aliados de Rusia al denominar el ataque como una “operación militar”. La nobleza mediática está en occidente.
Inna también osó decir en Pandemia Digital, un programa conducido por el genuflexo Gabriel Carvajal, que Ucrania no es un país soberano y aseguró descaradamente que es un cuento que Ucrania podría decidir aliarse con la OTAN. Para Inna, Ucrania no tiene el derecho de establecer ninguna alianza con nadie.
Sorprendentemente aprendí algo de Inna. Si Ucrania fuera parte de la OTAN, un misil nuclear en su territorio impactaría en Rusia en aproximadamente cinco minutos. Ese es un punto válido de Rusia para evitar que Ucrania forme parte de esta organización.
Sobre la desnazificación, es verdad, existen neonazis en Ucrania como el Regimiento Azov. Según Wikipedia, el Regimiento Azov es una unidad militar de extrema derecha de voluntarios neonazis que pertenece a la Guardia Nacional de Ucrania y está activo desde el 2014. Otro ejemplo de neonazismo en Ucrania, según Betzabé Zumaya de RT, es Stepán Bandera (1909-1959), líder de la organización fascista Nacionalistas Ucranianos desde 1929, quien colaboró con el nazismo en la Segunda Guerra Mundial. En 2019 la Rada Suprema del parlamento de Ucrania declaró oficialmente el 1 de enero como día conmemorativo del nacimiento de Stepán Bandera. No podemos negar que hay facciones nazis en Ucrania, pero no son una mayoría. Según Daniel Kersffeld del medio Página 12, Volodímir Zelenski es de origen judío y tres de los hermanos de su abuelo murieron en el Holocausto. Además, las organizaciones de la ultraderecha sólo tienen un 2 por ciento de representación.
Recientemente los rusos bombardearon el Babyn Yar, el memorial del Holocausto en Ucrania, donde murieron 33 mil judíos. Putin se comportó como Hitler cuando invadió Polonia en 1939 con el pretexto de liberar a las minorías alemanas en la ciudad de Danzig. Ironías históricas para futuras metafísicas populares.
Europa hizo mal en censurar a RT. Es necesario que occidente esté vigilante de la propaganda y de las operaciones mediáticas del Kremlin. Mantener a los enemigos mediáticos cerca debería ser su imperativo moral. Occidente es tan coherente en su libertad de expresión que dudo que encerrarían en la cárcel al gran Oliver Stone, quien se quedó maravillado con el “infovensivo” Putin en su documental The Putin Interviews. En esta línea de pensamiento, ¿permitiría Putin, antes de esta guerra, que se haga un documental ruso sobre Joe Biden haciéndolo quedar como un gran estadista?
En estos tiempos de sobreinformación, el consumir noticias se ha vuelto un acto de fe. Difícil saber quién te miente o no. Uno cree en los medios que quiere creer, motivado por la inevitable subjetividad de la construcción de la agenda mediática. Ante esta nazificación del pensamiento, es función y responsabilidad de los librepensadores no ser infectados por castrantes operaciones mediáticas. No está demás recordar que urge ver parte y contraparte y consolidar nuestros propios criterios, domando en cierta medida nuestros inevitables sesgos de confirmación.
Sin más que decir, al menos por el momento, me voy a seguir viendo RT. Me urge seguir “desnazificándome”, teniendo en cuenta el peligroso y malintencionado aforismo del deforme Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de Hitler: “Más vale una mentira que no pueda ser desmentida que una verdad inverosímil”.
El autor es cineasta
Columnas de HERNÁN TERRAZAS E.




















