El inolvidable LAB
El pasado 15 de septiembre se cumplieron 98 años desde que se fundó el inolvidable Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), con un avión monomotor Junkers F-13 donado por familias alemanas que residían en el país, al celebrarse el Primer Centenario de la Declaración de la Independencia de la República.
Con el asesoramiento alemán se formaron los primeros pilotos bolivianos, entre ellos Jorge Wilstermann.
En 1932, cuando comenzó la Guerra del Chaco, el LAB ya tenía cuatro aviones livianos de transporte Junkers F-13, tres Junkers W34 de mayor capacidad, dos Junkers JU-52 y un Ford Trimotor. Puso a sus tripulantes y a toda su flota a disposición del Alto Mando Militar para llevar a los combatientes a frentes de batalla, recoger a los heridos, transportar armamentos, municiones, víveres y otros requerimientos. Después de la Guerra, el LAB integró con sus vuelos a las regiones del país y a naciones de América e inclusive de Europa.
Al comenzar la década de 1990, con excelentes equipos y una sólida economía, tenía un Plan de Flota para contar con aviones de cabina ensanchada desde el año 2000. Pero en 1993, el Gobierno le impuso una supuesta “capitalización”, que en realidad fue una descapitalización por parte de la brasileña VASP que estaba en quiebra. En la primera década del presente siglo confrontó problemas e imposiciones gubernamentales que obligaron al LAB a suspender sus operaciones.
Cuando el 6 de agosto de 2025 se recuerde el Bicentenario de la Independencia, el 15 septiembre de ese mismo año el LAB tendría que celebrar su Centenario si el actual Gobierno estableciera las condiciones para que así sea. Si eso no sucede, habrá que esperar que el nuevo Gobierno elegido haga posible que las alas del LAB vuelvan a surcar raudamente los cielos de Bolivia, de América y del mundo, que es lo que anhelamos, junto a la mayor parte de la población de nuestra Patria.
Columnas de CARLOS REVOLLO


















