Desastres y cambio climático
Ahora que la temporada de lluvias parece estar terminando se efectúa el recuento oficial de las pérdidas ocasionadas por los desastres y, en el caso de un municipio, se planifica la reparación de los daños en infraestructuras.
Son acciones rutinarias que se realizan todos los años cuando, debido al cambio de estación, se supone que ya pasó lo peor de la época lluviosa, en términos de desastres provocados por las precipitaciones y sus efectos.
“Es un periodo mucho más crítico en relación a la gestión anterior, hay un aumento considerable de los departamentos afectados y las familias damnificadas”, informaba el lunes el viceministro de Defensa Civil. Y el alcalde de La Paz, uno de los municipios más golpeados por los desastres este año, declaraba que el “Plan de Rehabilitación Integral de la ciudad luego de las lluvias demandará una inversión de más de 600 millones de bolivianos”.
Esos recuentos y planes son sin duda necesarios, pero del todo ajenos a una realidad que las instancias estatales parecerían ignorar a pesar de que los desastres y sus impactos son más graves cada año.
“Se puede esperar que el cambio climático se manifieste a través de lluvias torrenciales más fuertes, las que ocasionarán inundaciones más frecuentes y también más dañinas. Esto implicará un aumento en la vulnerabilidad de Bolivia ante estos eventos”, afirma la monografía La economía del cambio climático en Bolivia: Impactos de eventos extremos sobre infraestructura y producción agropecuaria, publicada hace una década, en 2014, por el Banco Interamericano de Desarrollo.
Esa perspectiva inquietante resulta de la aplicación de patrones científicos que permiten determinarla, con suficiente exactitud, a partir de datos históricos oficiales del territorio boliviano y de las variaciones climáticas a escala global.
“Las pérdidas económicas por las inundaciones pueden retrasar considerablemente los esfuerzos de los gobiernos para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes”, constata ese estudio.
Y en esa perspectiva, alerta acerca de que “la adaptación para enfrentar los impactos del cambio climático es fundamental para el futuro. La capacidad de planificación y adaptación no debe aparecer solamente cuando se presenta un desastre, por lo que es necesario fortalecer (y en todo caso crear) la capacidad de adaptación en el país”.
Es exactamente lo que no están realizando las instancias gubernamentales y no solo se trata de las lluvias, sino de otros fenómenos meteorológicos, como las granizadas, heladas y sequías que destruyen cultivos.
Así, resulta urgente que el Estado, en todos sus niveles, considere con seriedad la urgente necesidad de fortalecer la capacidad de adaptación del país a los efectos inexorables del cambio climático.





















