Difícil recuperación
Las lluvias que caen sobre el país desde noviembre del año pasado y hasta ahora afectaron al 60% de los municipios del país, decir a 217 de un total de 343. Más de la mitad de Bolivia está en emergencia y se debe pensar en encarar la reconstrucción de las infraestructuras, públicas y privadas, siniestradas, y la reactivación económica.
Puesto que las lluvias no cesan en pleno mes de abril y son tan intensas como en febrero, un mes lluvioso, ya se hacen estimaciones de los recursos que se necesitarán para enfrentar la fase posdesastre.
Esta etapa no será fácil y necesitará de la participación de todos los niveles del Estado, alcaldías, gobernaciones y Gobierno. Es importante puntualizar que hay familias que lo perdieron todo: esa casa que se edificó con los ahorros de toda la vida, o con créditos y ese cultivo que demandó una fuerte inversión y cuyo beneficio iba a servir para cubrir las deudas con el banco.
En el recuento de los daños es ineludible mencionar, por ejemplo, a Tipuani, una localidad minera duramente castigada por las lluvias, donde el agua cubrió casas, escuelas y edificios públicos. Luego, está la urbanización de Codavisa y Bajo Llojeta, en La Paz, que quedaron cubiertas de lodo y toneladas de tierra. Además, Andavilque, en Potosí, donde la ruptura de un dique provocó una riada de barro contaminado con residuos mineros, que afectó a casas, animales y ganado.
En la ciudad de Cochabamba, los deslizamientos afectaron a barrios completos, como Ticti Sur y Nuevo Amanecer, en este último la tierra comenzó a hundirse de la noche a la mañana. De momento, sólo se planifica la reubicación de unas 100 familias de Ticti Sur en un terreno cedido por la Alcaldía para viviendas sociales.
En el Chapare, las riadas dejaron más de 3 mil hectáreas de cultivo bajo el agua, en su mayoría de banano de exportación. En Omereque la crecida del río Mizque arrasó el 90% de las plantaciones.
Beni y Chuquisaca fueron los últimos departamentos en declararse en desastre por los cuantiosos daños que enfrentan.
Y en todo el país, las familias afectadas llegan a 452 mil. El Gobierno estima que se necesitarán 722 millones de bolivianos para asistir a los perjudicados.
“Diferentes ministerios han empezado a trabajar para realizar este levantamiento de necesidades financieras. De lo que se puede observar es que se requieren 722 millones de bolivianos”, informó el viceministro de Planificación, David Guachalla, según ABI.
Aunque Bolivia está en un periodo eminentemente electoral, es necesario mirar alrededor y pensar en que muchas familias y productores tendrán un año negro por sus pérdidas, y exigir que todas las instancias les presten la asistencia completa hasta que pueden retomar sus vidas y reactivarse económicamente.

















