El hambre, un drama oculto
Aunque el hambre es un flagelo que afecta a millones de personas es un problema que está invisibilizado, fuera de la atención de los medios de comunicación. Normalmente se habla más de los conflictos, de las guerras, de las cifras de las víctimas; pero, poco o nada del hambre mundial ni de sus causas.
Sin embargo, los informes de las organizaciones que trabajan día a día en esta temática nos devuelven a la dura realidad y nos muestran la magnitud del problema.
Un último informe revela que la inseguridad alimentaria en el mundo aumenta por sexto año consecutivo. En 2024, más de 295 millones de personas en 53 países se enfrentaron a una situación de hambre aguda y el número los que padecían niveles catastróficos de hambre alcanzó un máximo histórico, según publicó Los Tiempos.
La inseguridad alimentaria afecta a 140 millones de personas en 20 países y territorios.
El reporte además incide en que los más afectados son personas vulnerables. “Unos 37 millones fueron niños con malnutrición aguda en los 26 países/territorios con crisis nutricionales en 2024”, agrega la publicación con el título “La inseguridad alimentaria en el mundo aumenta por sexto año consecutivo”.
Además, 10 millones de mujeres embarazadas lactantes sufren con desnutrición aguda, en 21 países con crisis nutricionales.
Entre los factores para esta situación están los conflictos.
“Se ha confirmado la situación de hambruna en Sudán, mientras que otros puntos críticos donde la población padece niveles catastróficos de inseguridad alimentaria aguda son la Franja de Gaza, Sudán del Sur, Haiti y Malí”.
Otra causa son los factores económicos: la inflación y la devaluación de la moneda provocaron que el hambre afectara a 59,4 millones de personas en 15 países.
Los fenómenos meteorológicos extremos como las sequías y las inundaciones provocadas por El Niño sumieron a 18 países en crisis alimentarias que afectaron a más de 96 millones de personas con repercusiones graves en África Meridional, Asia Meridional y el Cuerno de África.
Las perspectivas futuras no son muy auspiciadoras y se espera que afecten a más personas. Es posible que se sigan reproduciendo episodios de hambruna debido, además, a una reducción de la financiación humanitaria destinada a las crisis alimentarias y nutricionales.
Bolivia no está ajena al hambre. Se estima que el 23,1% de los bolivianos se encuentran subalimentados (FAO 2023), pero, también se desechan toneladas de alimentos en perfecto estado, apuntó el Banco de Alimentos.
Para contener y reducir las cifras del hambre se requieren de políticas públicas enfocadas a la seguridad alimentaria, que consideren las múltiples causas de la problemática: los conflictos, la altas y bajas de la economía y el deterioro del medioambiente.
También, son ponderables las iniciativas de la sociedad civil como los bancos de alimentos y los comedores populares que contribuyen a reducir el hambre.

















