Las guerras en el mundo
El mundo recuerda hoy los 80 años del fin de la Segunda Guerra Mundial y rinde homenaje a la memoria de las decenas de millones de combatientes y civiles indefensos que perecieron en esa contienda, con el anhelo de que la paz global sea posible en el futuro.
A pesar del tiempo transcurrido desde que el 2 de septiembre de 1945 las delegaciones japonesas y aliadas firmaron la rendición incondicional de Japón, las potencias que intervinieron aún divergen en sus versiones acerca de la historia de esa guerra.
Y a escala global, están hoy activos cerca de 60 conflictos armados de diversa intensidad.
La Segunda Guerra Mundial fue las más intensa y larga que ha vivido la humanidad en el último siglo.
Entre 1939 y 1945, se estima que se movilizaron 100 millones de militares y que se tuvieron más de 50 millones de víctimas civiles, muchas de ellas en los campos de concentración y exterminación para judíos.
Las dos bombas atómicas lanzadas en agosto de 1945 en Japón contemplaron el horror de la masiva y extensa destrucción humana y material.
Aunque la rendición de la Alemania nazi tuvo lugar en mayo de ese año, el fin oficial de esa hecatombe que duró seis años es el 2 de septiembre de 1945.
Posteriormente, se lograron varios acuerdos que sentaron las condiciones de una paz duradera y ordenaron las acciones de la reconstrucción de posguerra.
Y ahora, los países de la Unión Europa decidieron rearmarse, asignando un presupuesto mayor a la fabricación de armas, equipos bélicos y equipamiento militar.
Esa iniciativa es consecuencia de la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022, iniciando una guerra que se extiende hasta hoy e impone un reordenamiento de las fuerzas bélicas de Europa occidental, dependientes de la mayor potencia militar en el planeta, Estados Unidos.
La destrucción y muerte que provocan las guerras golpean Medio Oriente, África, no solo se trata de estados en conflicto ni solo de conflictos armados declarados.
Hay también la violencia armada de las guerrillas y de las organizaciones criminales, como en Colombia y México, que dejan víctimas –mortales o no–, desplazados y heridas profundas en la sociedad.
A pesar del horror que fue la Segunda Guerra Mundial, y de que ya es parte de la historia, la humanidad parece alejarse del camino hacia la paz planetaria, objetivo que requiere de un enorme compromiso político.
Más allá de las fechas es importante aprender de la historia y trabajar en una cultura de paz de forma permanente realzando los valores y la convivencia pacífica.
El respeto a la vida debe ser el eje que guía a los gobernantes a tomar las mejores decisiones para su pueblo.
Y el ciudadano común tendría que reflexionar acerca de lo importante que es para la paz la tolerancia y el dialogo, partiendo de las circunstancias corrientes de la vida cotidiana.

















