Una ley que nos hace mejores
Bolivia está a un paso de la promulgación una ley que, sin duda, nos hace mejores y demuestra que las normas no sólo imponen y aplican sanciones, sino también expresan la sensibilidad humana y apuntan a proteger a quienes más sufren, en este caso, los huérfanos de los feminicidios, un flagelo que aún no se supera y que se agudiza con las tensiones sociales, económicas y familiares.
La pasada semana, la Cámara de Senadores sancionó la Ley de Protección Integral y Reparación para Hijas e Hijos Huérfanos Víctimas de Feminicidio y Otros Delitos Contra la Vida.
La nueva norma, destinada a proteger a niños y adolescentes que perdieron a su madre, por feminicidio, o a su padre, por asesinato está en manos del Ejecutivo para su promulgación, un logro que fue celebrado por las organizaciones que promovieron la normativa por más de dos años.
Entidades como la Fundación Voces Libres y la Comunidad de Derechos Humanos-Bolivia promovieron desde 2023 el tratamiento y aprobación del proyecto de ley en la Asamblea Legislativa.
La Comunidad de Derechos Humanos publicó en sus redes sociales: “Esta normativa representa un paso fundamental en la garantía de los derechos de niñas, niños y adolescentes que perdieron a sus madres por la violencia feminicida”.
La coordinadora nacional de Voces Libres, declaró a la prensa que la aprobación fue posible “con la fuerza que nace del amor” hacia los niños “a los que han visto sufrir” por la pérdida de sus madres y por las “hermanas que no están porque fueron asesinadas”.
¿Qué establece esta ley? Hay dos aspectos que resaltan y buscan acrecentar la solidaridad hacia los beneficiaros.
Por un lado, la nueva ley busca “garantizar atención integral, protección social y reparación” a “menores huérfanos como consecuencia de delitos de feminicidio, asesinato cometido por la pareja o expareja; y homicidio-suicidio en contextos de violencia familiar”.
Con esta propuesta, además, se busca asegurar el sostenimiento de los huérfanos hasta que alcancen la mayoría de edad y autosostenerse.
Por ello, el componente más importante es el pago de un bono mensual “que no será inferior al 20% del salario mínima nacional” para el tutor o apoderado de los niños y adolescentes.
Si está medida se aprueba, los huérfanos podrán recibir unos 550 bolivianos hasta que cumplan la mayoría de edad, 18 años, o más si están estudiando.
Además, prioriza la unidad de los hermanos para que no sea separados y se mantengan unidos a través de diferentes medidas como la familia ampliada o los hogares.
Con esta normativa, Bolivia muestra que puede legislar para las víctimas. En adelante el mayor desafío es frenar los feminicidios y evitar que haya más huérfanos, niños que se ven solos en una etapa en la que más necesitan del acompañamiento de sus padres.



















