Corso de Corsos, un reto de planificación
El Corso de Corsos de Cochabamba no es simplemente un cierre del Carnaval de la Concordia; es la manifestación cultural que une a Bolivia al representar una síntesis del carnaval boliviano.
Sin embargo, cada año, la alegría de los caporales y el ingenio de los premilitares se ven empañados por los problemas de organización y el costo de los espacios para ver el espectáculo. Son señales que muestran la necesidad de mejorar la planificación, en proporción a la magnitud de esta fiesta.
Culturalmente, el Corso de Corso es la confluencia del folclore, la picardía y la sátira. Las unidades militares deslumbran con sus carrozas cada año y son un componente único del Carnaval de la Concordia.
Se trata de un ingrediente que le otorga una identidad a ese desfile carnavalero cautivando al público que acude en familia a apreciar el paso de las comparsas y de las fraternidades de tinku, diablada, caporal, saya, morenada, tobas, doctorcitos, salay, llamerada, pujllay y otras.
Su impacto económico también es importante. Aunque no existen datos oficiales, se estima que el último Corso, el de 2025 se movieron 10 millones de bolivianos, especialmente en hotelería, gastronomía, comercio y transporte.
Y cada año lo que se paga por los asientos en las graderías se incrementa con diferentes argumentos como la “venta en combo”, que incluye alimentación y baños. Si bien la Alcaldía a extremado esfuerzos y ha mantenido el precio de los espacios, los comerciantes se basan en la demanda para fijar el precio final.
Así, es posible que un asiento llegue a costar 100 bolivianos en un lugar con poca demanda de la ruta y hasta 500 en el Prado o cerca del palco oficial.
En lo económico se trata de una cadena en la que se benefician los grandes hoteles e, incluso, los recolectores que reciclan los envases de metal y plástico que se venden masivamente durante la entrada del Carnaval de la Concordia.
Sin embargo, no todo es fiesta. El principal problema del Corso de Corsos es que su ruta colapsa el centro de la ciudad. El cierre de vías para el paso de las fraternidades paraliza el tráfico vehicular y llegar al punto de partida del Corso de Corsos, al final este de la avenida Heroínas, es complicado para los bailarines. El público también tiene dificultades para llegar y para salir del recorrido.
Si bien con el tiempo han quedado relegados proyectos como el Cochalódromo, el gobierno municipal está ante el reto de jerarquizar la entada para que no sea solo una linda fiesta; sino un referente del Carnaval en Bolivia que marque la diferencia con otras entradas en la organización.
La gran afluencia de público demuestra que Cochabamba tiene el potencial para convertirse en un destino muy atractivo en el Carnaval, pero aún se debe mejorar la organización, la ruta, la seguridad y la promoción del Corso de Corsos.


















