Se perdió el último bosque de kewiñas de la urbe
Uno de los mayores daños ambientales del reciente incendio en el Parque Nacional Tunari en las comunidades de Andrada y Tirani fue la pérdida del último bosque de kewiñas que se tenía en la jurisdicción de Cercado.
Árboles de más de 10 metros de altura y 50 años de vida se convirtieron en cenizas. El exdirector del Tunari, Carlos Espinoza, explicó que regenerar todo el hábitat del bosque tomará al menos 30 años, pues alrededor también hay 100 tipos de plantas, mamíferos, reptiles y aves que ahora encuentran su hogar en llamas.
La kewiña es un árbol de vital importancia para las vertientes subterráneas, ya que a través de sus hojas absorbe la humedad y la convierte en agua que se consume en Cochabamba mediante pozos. Pese al fuego, cerca
de un árbol se puede escuchar el líquido correr a pocos metros de profundidad del suelo.
A esto se suma la afectación a una planta nativa y típica del Tunari que es la retama. Esto en el tercer día de fuego que se registró en las comunidades de Tirani y Andrada, al norte de la ciudad de Cochabamba.
Los vestigios del fuego se podían ver desde el kilómetro cinco.
El incendio arrasó con al menos 200 hectáreas de terrenos del Tunari, pero en su mayoría una zona boscosa de pinos, eucaliptos, kewiñas y retamas.
Se estima que la restauración del bosque puede llevar más de 30 años, pero otro peligro es la erosión del terreno. Un ejemplo de esto es el aluvión registrado en Tiquipaya en 2018 a causa de una deslizamiento en la parte alta del parque, por encima del límite urbanizable del Tunari.
























