Municipios y pobladores coordinan con las FFAA y relegan a la Policía
Han pasado tres semanas desde el retorno de la Policía al trópico de Cochabamba. Algunos pobladores apoyan en la limpieza del Comando Regional. Sin embargo, aún no se logra coordinar con los municipios que prefieren trabajar con las Fuerzas Armadas.
“Son 80 efectivos en los cinco municipios. Se necesitan más, pero trabajamos con lo que tenemos. Hemos atendido casos de violaciones, violencia intrafamiliar, robos, muertes y accidentes de tránsito”, manifestó el comandante regional, Silvio Terrazas.
Las paredes siguen negras por el fuego y los vidrios de seguridad están rotos. Un grupo de policías trabaja en los escritorios que quedaron. Unos agujeros en el techo son la evidencia de los lugares donde en algún momento hubo aire acondicionado. El olor a quemado permanece en algunos ambientes.
La situación es similar en otras estaciones policiales de los municipios. Algunas no se pueden utilizar para nada debido a que los daños pusieron en riesgo la estructura y podrían colapsar. Es el caso de la Unidad de Tránsito de Villa Tunari.
“Hemos limpiado, removido escombros nosotros mismos. Tránsito está muy destruida y no la podemos volver a ocupar. Estamos haciendo gestiones para las intervenciones. La situación en otros municipios es similar. Toda la documentación física ha sido destruida y en cuanto a lo digital fue sustraído”, agregó Terrazas.
Las autoridades policiales ponderan el apoyo recibido de algunos pobladores. Sin embargo, demandan que las alcaldías otorguen los recursos que corresponden por el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).
Los fines son refaccionar los ambientes y la compra de equipos necesarios y también de elementos de bioseguridad dada la coyuntura que se vive por el coronavirus.
Terrazas explicó que se enviaron varias notas a las alcaldías de Villa Tunari, Shinahota, Chimoré, Puerto Villarroel y Entre Ríos. En la actualidad, el principal requerimiento para los policías son insumos de bioseguridad, barbijos o alcohol en gel.
“Hasta el momento, sólo la Alcaldía de Shinahota nos ha dotado de lo más básico”, dijo Terrazas. Además, recalcó que por ley, los municipios deben equipar a la Policía a través de los recursos del IDH.
El asambleísta departamental por el trópico, Javier Castellón, señaló que se hará la mediación con las alcaldías para dotar de estos insumos a la Policía. “La coordinación entre instituciones suele ser estrecha en la región. Es cuestión de confianza. Vamos a trabajar en ello”, dijo.
Pero las personas tienen más confianza con los militares. “Las Fuerzas Armadas no se fueron del trópico. Los policías sí. Que cumplan su labor y listo”, comenta un poblador que prefiere no dar su nombre.
La fractura en la relación entre los pobladores del trópico y la Policía ocurrió el 10 de noviembre de 2019. Un motín policial puso en el punto más álgido la crisis poselectoral que se vivió a raíz de la paralización del conteo rápido de votos de las elecciones nacionales.
Los policías que se encontraban en el trópico, aquel entonces, optaron por dejar la región debido al riesgo. Los pobladores, fieles seguidores del Movimiento Al Socialismo, calificaron esta acción como un acto de traición, actitud que hasta hoy aún mantienen con cierto resentimiento.
Durante cinco meses, la región no contó con presencia policial y apeló a la vigilancia sindical y los militares para mantener el orden en los municipios. En un primer intento de retorno de la Policía, un grupo de pobladores de Shinahota los retiró, a mediados de abril. Una semana después se logró un acuerdo y los efectivos volvieron a la región.
La gente considera que con el paso del tiempo los resentimientos se irán eliminando y se podrá convivir en paz.
Algunas comunidades y miembros de la Alcaldía indican que las acciones para precautelar la salud de la población frente al Covid-19 se coordinan con los militares. De hecho, cuando alguien infringe las medidas asumidas en cada municipio es arrestado durante ocho horas por las Fuerzas Armadas.
Los militares están presentes en la carretera y cerca a los cuarteles donde coadyuvan en el control del paso de la gente y también en la desinfección de personas y motorizados.
La presencia de los militares en las calles es normal y existe un acuerdo común de convivencia entre pobladores y Fuerzas Armadas. En medio está la policía que busca volver a tener su espacio como una fuerza del orden y volver a ser tomada en cuenta en la vida de la gente del trópico.
UNIDADES TRABAJAN EN LA MANCOMUNIDAD
La Policía retornó a la mancomunidad del trópico con todas sus unidades de investigación. A disposición de la gente están la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia, Tránsito y la Dirección de Prevención y Robo de Vehículos.
Algunos pobladores acuden a las oficinas para denunciar diferentes hechos de inseguridad.





























