La educación virtual es más barata que la presencial, pero tiene límites
Aunque la educación virtual requiere necesariamente de la contratación del servicio de internet, permite a estudiantes y padres de familia reducir costos en aproximadamente un 60 por ciento con relación al procedimiento presencial. La cobertura en el área rural continúa siendo una dificultad y la radio surge como primera alternativa. Un experto afirma que la educación, al ser una relación interpersonal, se está llevando a cabo de manera errada.
En medio de algunas críticas lanzadas por una parte de la población, con relación a que la educación virtual requiere de un presupuesto adicional para la adquisición del servicio de internet, los economistas Juan Pablo Suárez y Luis Fernando García coinciden en que, contrariamente, la educación virtual reduce los costos de manera significativa.
Suárez, quien también se desempeña como docente universitario, destaca las ventajas económicas de la educación virtual, ya que los estudiantes ahorran gastos en transporte y alimentación fuera de casa. A modo de ejemplo, menciona que un estudiante que vive en la ciudad gasta diariamente al menos 20 bolivianos al ir a la universidad, mientras uno que debe tomar transporte intermunicipal gasta unos 50 bolivianos.
En el primer caso, el gasto mensual para asistir a clases presenciales llega a 400 bolivianos, mientras que en el segundo, a 1.000. Sin embargo, Suárez indica que con la modalidad virtual es posible destinar entre 3 y 5 bolivianos diarios en la compra de paquetes de internet o contratar el servicio ilimitado a través de una red wifi desde 150 bolivianos por mes.
Por su parte, García dice que la mayor parte de la población tiene un teléfono inteligente que le permite acceder a las aplicaciones utilizadas en las clases virtuales. Opina que los costos están muy por debajo en comparación con las clases presenciales, pero aclara que, actualmente, por la inactividad de las personas a consecuencia de la pandemia de Covid-19, resulta complicado destinar recursos al internet.
En marzo de 2019, el portal cable.com.uk publicó un ranking en el que posesionó a Bolivia como el país que paga más por el servicio de internet: 8,51 dólares por gigabyte. En el otro extremo, Chile tiene el servicio más accesible, a sólo 1,87 dólares por gigabyte.
No obstante, García explica que los costos de comunicación son altos en Bolivia porque el costo de vida es alto al tener un tipo de cambio apreciado, además de haber atravesado por un proceso deflacionario. Sin embargo, identifica un oligopolio compuesto por un limitado número de empresas telefónicas.
“Quizás tenemos un oligopolio de unas cuantas empresas que están manejando las comunicaciones y deberíamos aperturarnos para que una mayor cantidad de empresas intervengan en el mercado para que así bajen los costos”, dijo.
Para el economista, la incorporación de nuevas empresas telefónicas al país dará paso a mayor competencia y reducción de costos, además que limitará la posibilidad de oligopolio. “La barrera de ingreso de nuevas empresas hace que entre ellas se pongan de acuerdo y pongan costos que son mayores a un escenario en el que hubiera mayores empresas compitiendo en el mercado”, agregó.
Padres ven aumento de costos
Según Marcel Solís Zabala, presidente de la Junta de Padres de Familia de Santa Cruz, los costos que involucra la educación virtual son elevados, sobre todo para los padres que no cuentan con un teléfono inteligente o una computadora y deben conseguir recursos para adquirir esos equipos cuyos costos se han incrementado hasta en un 100 por ciento a raíz de la alta demanda.
Aunque el Gobierno nacional realizó un convenio con la estatal ENTEL para ofrecer paquetes destinados a videoconferencias por un costo de 2 bolivianos en un tiempo de dos horas, el dirigente señala que eso también involucra importantes costos porque existen familias que tienen más de cuatro hijos en etapa escolar.
“Yo tengo cuatro hijos: son 8 bolivianos por día, a la semana son 40, y al mes, 160, que yo no tengo de donde sacarlos porque no estoy trabajando”, explicó.
Por otro lado, Soliz cuestionó el accionar de algunos colegios privados que se niegan a reducir las pensiones en un 50 por ciento. Explicó que una unidad educativa con una mensualidad promedio de 400 bolivianos y 500 estudiantes, está en condiciones de
asumir sus costos y quedarse con un beneficio de 50 mil bolivianos por mes incluso habiendo reducido sus cuotas en 50 por ciento.
Mencionó que, al lanzarse el decreto de emergencia sanitaria en el país, el contrato civil firmado entre padres y colegios fue violentado al existir el incumplimiento por parte del prestador de servicio, por lo que corresponde la reducción de pensiones o firma de un nuevo contrato.
Según datos del INE, 10.418.909 personas utilizaron TIC en los últimos cinco años en Bolivia; sólo el 47,5% usaron internet.
LA RADIO, OPCIÓN PARA LAS PROVINCIAS
El pedagogo Álvaro Puente afirma que la radio es un medio que puede ser utilizado en la educación a distancia en municipios del área rural que tengan dificultades de acceso a internet.
Puente recordó que, en décadas pasadas, Bolivia fue líder en América Latina en educación rafiofónica, pues en Santa Cruz se logró alfabetizar a más de 200 mil personas adultas.
“Es importante aprovechar lo que hay, y en el campo hay radio. Se debería aprovechar esos recursos que sí tenemos y que sí sabemos usar”, dijo el experto
EXPERTOS CUESTIONAN FALTA DE FORMACIÓN
Pese a que el Gobierno nacional ha reglamentado la educación virtual en Bolivia, el pedagogo y experto en educación Álvaro Puente considera que este proceso no se está llevando de manera adecuada porque los profesores no están preparados y tampoco cuentan con los medios necesarios en sus domicilios.
“Lo más importante es lo humano. La educación es una relación interpersonal y hay que transmitir la ilusión por estudiar, ánimos para aventurarse, y hay que transmitir alegría al aprender. Todo eso es muy difícil hacerlo y además no sabemos”, dijo.
Mencionó que la falta de recursos hace que la educación virtual sea aún más complicada. Recordó que el gobierno de Evo Morales destinó millones de dólares al satélite Tupac Katari, el cual no tuvo ningún resultado. Además que el expresidente comprometió celulares y tablets para el sistema educativo, pero tampoco cumplió.
Por su parte, el economista y docente universitario Juan Pablo Suárez afirmó que la educación virtual no es precisamente una consecuencia de la pandemia, sino una tendencia en la que Bolivia avanzaba a paso lento.
Dijo que la emergencia sanitaria obligó a las instituciones educativas a dar el salto a la virtualidad, situación que develó que algunos profesores tenían métodos obsoletos, puesto que la enseñanza no se limita al uso de una pizarra.


























