Desconfianza en la Policía y penetración criminal precipitan los linchamientos
La desconfianza en las instituciones, en mayor medida en la Policía, mensajes que inculcan que la seguridad compete a la comunidad y la penetración de grupos criminales en organizaciones sociales son factores que precipitan actos delictivos y linchamientos como el ocurrido el fin de semana en el trópico de Cochabamba, según Alejandra Ramírez, socióloga e investigadora del Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU) de la UMSS.
La ley del silencio que impera en Shinahota y la ausencia de la Policía en la región, hace que los casos de linchamiento sean más difíciles de investigar y menos de resolver.
El pasado sábado dos personas fueron cruelmente golpeadas y asesinadas en Shinahota: Richard Alca Mamani Rojas y Richard Romero Alá, quienes fueron acusados de presuntamente robar vehículos.
Para la socióloga Ramírez, los casos linchamientos en el trópico ya empezaron a incrementarse a finales del siglo pasado y principios de este siglo.
Entre los factores que cita la investigadora está la desinstitucionalización creciente de la sociedad y la exacerbada desconfianza en las autoridades públicas y policiales. “Somos el país que menos confianza tiene en la Policía en toda la región, según la encuesta del Latinobarómetro”, citó Ramírez.
Esta desconfianza se fue ampliando en los últimos años hacia el “otro” (vecino) y hacia la propia comunidad. “Si no se confía en la sociedad, dicen entonces los pobladores, yo haré justicia por mi mano propia”, según Ramírez.
Un segundo elemento que cita la investigadora tiene que ver con los mensajes de políticas públicas que se dan desde el propio Estado. “Las nuevas leyes enfatizan en la participación ciudadana en la seguridad. Esa nueva normativa dice que la seguridad es asunto de todos”, asegura Ramírez.
Según la experta, para una comunidad velar por la seguridad muchas veces se traduce en hacer justicia por mano propia o, al menos, como acto de advertencia.
El tercer factor que menciona Ramírez tiene que ver con la creciente penetración en el Chapare de las organizaciones criminales en las organizaciones sociales y el incremento de las economías ilícitas, como el contrabando, narcotráfico y trata de personas.
Todo ello lleva a tener mayor temor a estas organizaciones, mezclada a la desconfianza hacia la Policía, hace que la comunidad se sienta “legítimamente” capacitada para hacer justicia por mano propia, según Ramírez.
Y en el caso del trópico de Cochabamba, la situación se agrava por la intensa actividad y violencia política.
























