Despilfarro en nombre del deporte
Hace pocos días, la Comisión de la Organización Deportiva Suramericana (Odesur) encargada de hacer seguimiento al proceso organizativo de los Juegos Suramericanos 2018, ha hecho una inspección a las obras que están siendo construidas para que sean escenarios de las diferentes disciplinas deportivas. Y tras concluir su misión, ha hecho una última advertencia sobre la posibilidad de que Cochabamba sea despojada de su condición de sede porque no están cumpliéndose algunas de las condiciones básicas.
Entre las muchas falencias identificadas hay una principal. Es que hasta ahora no se ha iniciado la construcción de la villa que deberá albergar a 13.000 personas entre deportistas, oficiales y equipos técnicos, dirigentes y personal de apoyo de las distintas delegaciones.
A primera vista, la noticia puede ser muy mala, pues podría ser vista como una oportunidad perdida por Cochabamba. Sin embargo, si se evita caer en la tentación de la euforia derrochadora tan en boga en nuestro país desde hace algunos años, habrá que reconocer que sería un verdadero despropósito invertir casi 100 millones de dólares en la construcción y equipamiento de una infraestructura que no servirá para nada más que para dar cómodo alojamiento a 13.000 personas durante poquísimos días, los que dure la competencia.
Desde cualquier punto de vista, semejante gasto para tan poca utilidad sería un verdadero despropósito, más aún si consideramos que Cochabamba, la ciudad y todo el departamento, tiene carencias inadmisibles para una ciudad moderna.



















