Investigan violaciones de niñas en Palmasola
Santa Cruz | El Deber
Tres menores de 13 años fueron objeto de violación en la cárcel de Palmasola por reclusos. Las víctimas son hijas de otros internos y viven con sus padres, que están encerrados por diferentes delitos, denunció la presidenta de la comisión de Seguridad Ciudadana de la Brigada Parlamentaria Cruceña, Kathia Quiroga.
La diputada, en un informe presentado el lunes pasado a la Brigada, aseguró que, además de los tres citados, hay otros más de abuso sexual y ultraje contra adolescentes que tienen que vivir en el penal al lado de sus progenitores.
Religiosas que brindan asistencia a los reos de Palmasola pusieron los hechos en conocimiento de un grupo de parlamentarios que se trasladó al lugar para escuchar los requerimientos de los internos.
De acuerdo con la denuncia, las menores de edad sufrieron abusos en las instalaciones del micro hospital del régimen abierto. Los hechos estuvieron a punto de pasar inadvertidos, pues generalmente las víctimas prefieren callar por temor a las represalias.La diputada Quiroga informó de que el asunto ha sido puesto en conocimiento de la Defensoría de la Niñez, del Comando de la Policía y de otras entidades. El autor de las tres violaciones sería un interno extranjero encargado de la atención de salud del micro hospital. "Sabemos que las niñas fueron abusadas cuando acudieron al centro de salud para ser atendidas por enfermedades leves. En lugar de recibir atención médica las violaron", dijo la parlamentaria.
La Defensoría de la Niñez tomó nota de estos sucesos y envió a algunos de sus representantes para que investiguen. El asesor general Renzo Estévez y la encargada de la Defensoría del módulo de Los Lotes, Denisse Portando, se trasladaron al penal el miércoles pasado, pues, además, recibieron otra denuncia en sentido de que en el recinto femenino una niña de siete años había sido víctima de intento de violación por otro menor de 14, también hijo de una interna.
Para agravar el caso la mamá de la víctima, en lugar de colaborar en las indagaciones, se molestó e insultó a las autoridades al creer que sacarían a su hija del penal. Otras internas, a la cabeza de una procesada por asesinato, agredieron a Estévez y a Portando que tuvieron que salir huyendo de la cárcel.
"Estuve a punto de ser atacado con cuchillo; los policías no nos ayudaron", se quejó Estévez.
Según los datos proporcionados por los encargados de la penitenciaría a los integrantes de la Brigada Parlamentaria Cruceña, en Palmasola hay más de 1.000 niños, de entre siete y 15 años de edad.
Los parlamentarios decidieron realizar una campaña para retirar a los menores del presidio, pese a que los padres se oponen, pues prefieren que vivan con ellos.
En esta cruzada se pedirá el apoyo de la Alcaldía, la Iglesia Católica, la Prefectura y al Comando de la Policía.
Niños en la cárcel
No se puede permitir que menores de edad vivan en la cárcel, pues la Constitución Política del Estado, el Código Niño, Niña y Adolescente protegen sus derechos. Los niños no tienen la culpa de los supuestos o verdaderos delitos de sus padres. Al vivir al lado de ellos de a poco se contagian de tantas cosas malas que existen en la cárcel, como odio, resentimiento y tragedias. Sin darse cuenta se van alimentando de una escuela del delito. Pero no sólo eso, los adolescentes de diferentes sexos están expuestos a muchos peligros como violaciones y otros ultrajes porque la cárcel es como una especie de tierra de nadie.
Al estar protegidos por normas los derechos de la niñez, el problema de la cárcel debe ser asumido de inmediato con responsabilidad por el Ministerio Público para que investigue los abusos sexuales. También deben involucrarse la Alcaldía, Prefectura, Brigada Parlamentaria Cruceña, Iglesia y todas las instituciones de Santa Cruz.
Es hora de actuar y proteger a esos niños y hacer una fuerza común para sacarlos del recinto y llevarlos a los albergues. Creo que para lograr que la población infantil salga de la cárcel se necesita que las autoridades hagan conciencia y no quede sólo en diálogo y buenas intenciones.
























