Ladrilleros dispuestos a soportar contaminación
Silvia Quiroga
Cientos de familias se exponen a diario a la contaminación directa que emiten las ladrilleras en la zona de Cerro Blanco, al sur de la ciudad, pero advierten que seguirán tolerando la humareda porque la fabricación de estas piezas es su principal sustento y por ahora no advierten daños en su salud.
En Cerro Blanco casi todas las casas viven de las ladrilleras y se pueden ver filas y filas de ladrillos apoyadas en las calles. En el día sale el humo negro que botan los hornos y se respira un aire enrarecido con un olor desagradable.
Los vecinos del Cerro Blanco afirman que las ladrilleras son su única fuente de ingresos económicos. “Yo soy uno de los muchos obreros que sólo cuenta con este trabajo y todavía no nos hemos enfermado con ninguna dolencia, muchos de nosotros tenemos familias numerosas”, indicó Juan Quiroz. Así también señaló que vive en el lugar ya hace cuatro años con su esposa, sus cuatros hijos y que él es el sustento que tiene su familia.
Otra de las vecinas, Fátima Mamani, que vende refresco dijo que no tiene una ladrillera; pero, muchas personas viven de eso en el barrio. “Por ejemplo, los trabajadores que son empleados ganan su pancito del día y yo vendo mi refresco a esos trabajadores, yo no enfermé y espero no hacerlo”, dijo.
La dirigente de la junta directiva de la OTB Cerro Blanco, Demetria Argote, informó que en la zona todas las familias viven de las ladrilleras desde hace muchos años. “Lo que ganan es para que se compren semillas, ropa; son familias pobres que trabajan por un tiempo y luego se van”, dijo Argote.
“Ahora las autoridades nos están queriendo botar, nos piden que nos busquemos dónde nos podemos reubicar, pero no nos quieren recibir en ningún municipio. ¿Dónde nos vamos a ir de la noche a la mañana con nuestros hornos?”, expresó.
Otra vecina, Eva Quiñones, vive en el lugar desde hace más de 20 años. Tiene una pequeña ladrillera que es el sustento de su hogar. “Antes los hornos funcionaban con pura leña que provocaba bastante humo, ahora funcionan a gas durante tres días y dos noches”, declaró.
Así también comentó que ni ella ni sus hijos presentaron algún malestar a causa del humo que produce el horno.
“Si hay algo que contamina el aire o el medio ambiente y nos enferma son los transportistas, las personas que bloquean quemando llantas, es de ahí que sale humo negro y en cantidad”, dijo.
ALCALDÍA Y HOSPITAL
Jacqueline Jaimes, jefa Dpto. Gestión Atmosférica
“Importa que no haya contaminación”
A nosotros, como Dirección de Medio Ambiente, nos importa que no haya la contaminación, y el tipo de horno que tienen actualmente no es el adecuado para realizar ese tipo de trabajo que es el de las ladrilleras por más que utilicen el gas natural, porque cada horno pasa el límite permisible de emisión de monóxido.
Ramiro Cadima, toxicólogo del Viedma
“Los pacientes tienen dolores de cabeza”
El monóxido de carbono no tiene olor por lo que las personas no se percatan de lo que están inhalando. Los pacientes, en primera instancia, sufren de dolores de cabeza, pierden el conocimiento y cuando más pasa el tiempo, nosotros encontramos en el corazón algunas arritmias en el electrocardiograma.
MONÓXIDO AFECTA AL CEREBRO Y CORAZÓN
El toxicólogo del hospital Viedma, Ramiro Cadima, explicó que el monóxido de carbono afecta a las funciones del cerebro y el corazón por déficit de oxígeno. “En el encéfalo y el corazón se puede dar isquemia, esto significa la muerte de una parte del cerebro y la muerte de una parte de corazón siendo esto el resultado de la falta del oxígeno”, dijo.
Según el especialista, si un paciente se encuentra mucho tiempo donde existe un elevadísimo nivel de monóxido de carbono, podría llegar a un coma o a la muerte. Así también mencionó que es mucho más complicado en aquellos pacientes que tienen un cuadro de problemas pulmonares como el asma, silicosis y silicotuberculosis, que puede agravarse.
“Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) no podemos ir más allá de 35 partículas por millón. En un ambiente donde uno trabajo y hay producción de humo, podemos ponerle ocho horas máximo por día y 40 horas por semana, pero que no supere las 35 partículas por millón”, dijo el especialista.
Por otra parte la jefa del Departamento de Gestión Atmosférica de la Alcaldía, Jacqueline Jaimes, declaró que las ladrilleras provocan el 10 por ciento de contaminación de la ciudad, en tanto que los vehículos el 90. “Nosotros hemos hecho una medición en el sector y los niveles de contaminación que emiten estos hornos son excesivamente altos, sobrepasan el 100 por ciento del límite”, dijo.
























