No es difícil
Enero no ha sido un mes caracterizado por la tranquilidad. Las lluvias son una constante amenaza y así lo anuncian los técnicos del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología. Pero pocos miran ese flanco que afecta a muchos productores y tiene a los ganaderos del Beni preocupados porque pueden perder mucho, lo que no impidió que se movilicen en contra de artículos del nuevo Código del Sistema Penal; que según el análisis de sus asesores los perjudican. El abigeato de acuerdo a como está tipificado en el mismo, pondrá en serio riesgo a los pequeños productores que verán mermado su hato, de uno en uno, a causa de ese delito.
Las protestas han sido permanentes y ni siquiera el Dakar logró parar las manifestaciones de quienes consideran vulnerados sus derechos. El Dakar permitió que uno de los corredores bolivianos expresara, cara a cara con los primeros mandatarios, lo que una parte de la población piensa. Eso fue motivo para que la Ministra de Comunicación asevere que existe democracia en el país, algo que en la forma es innegable como innegable es que el autoritarismo gana espacio.
A pocos metros de donde se dio el hecho comentado, miembros de la Policía ingresaban a un local de la Iglesia Católica donde se habían refugiado estudiantes universitarios que protestaban en contra del mencionado código, para reprimirlos. Y ese hecho marca lo que no debe hacerse en un sistema democrático.
Lo cierto es que este conflicto va creciendo, y el Gobierno no debe verlo como un factor desestabilizador porque no lo es. No es fruto de la oposición que además se encuentra en entredicho por su silencio cuando se trataba el mismo en la Asamblea Legislativa. Es la respuesta de ciudadanos que se sienten burlados, amenazados y quieren respuestas a las interrogantes que motivan su angustia. Por ello salen a las calles, el único espacio que les queda.
Las autoridades del régimen hacen poco para calmar los ánimos. Ponen más gasolina al fuego cuando llaman a salir a las vías a defender el proceso de cambio, cuando lo correcto es atender el pedido de lo que han decidido es la clase media que se alinea a un hipotético imperio. Se busca un nuevo enemigo sin considerar que ella jugó un papel importante en la recuperación de la democracia, con su lucha desde las aulas universitarias, en las avenidas y desde el exilio. Además, en la actualidad muchos de sus integrantes son fruto de estos años de gobierno azul.
La gente sale a protestar porque no ve otro camino. La gente rebasó a los líderes de una oposición que no es de su agrado y de un oficialismo que siente lejos de sus sensibilidades. La gente se une porque no quiere vivir oprimida y si la intensión de las autoridades actuales no es esa, el camino para aplacar el conflicto es el diálogo; no el llamado a la confrontación sobre la base que se defiende al presidente Morales.
Solucionar lo que estamos viviendo no es difícil si el Código del Sistema Penal es tan favorable a los intereses de los ciudadanos, lo difícil será restaurar la confianza. Se reconoce que existen cambios positivos como los que se incorporan en el Código de Procedimiento Penal, pero hay otros que merecen una revisión en fondo y forma. Eso no es complicado trabajarlo y dar así respuesta al boliviano común que no está para derrocar a su Excelencia.
Que los líderes de la oposición traten de llevar agua a su molino es normal, pero de ahí considerar que influyen en todos los sectores movilizados es un error. Lo es también considerar la coyuntura como una oportunidad para crear condiciones que permitan acallar voces que incomodan al poder.
Una lección para las autoridades es el hecho de que ya no será suficiente su mayoría en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Deberá dialogar con el pueblo, pero no solo el pueblo que cree en el MAS. Debe hacerlo con el ciudadano-sujeto y no con el concepto pueblo.
Columnas de JORGE MELGAR RIOJA





















