El jet de $us 10 millones que nos “cayó del cielo”
La incautación de un avión valorado en $us 10 millones, el miércoles en el aeropuerto de El Trompillo, vuelve a poner en la palestra el rol de las autoridades de la aeronáutica civil boliviana y siembra dudas que necesitan respuestas e investigaciones.
Se trata de una aeronave que estuvo, literalmente, “parqueada” en la plataforma cruceña; no se sabe cuánto tiempo lleva en el país, cómo llegó ni quién la piloteó. Parece un avión “caído del cielo”, o aparecido “por obra y gracia del Espíritu Santo”, como quiso dar a entender la Aduana, que lo confiscó y puso a disposición del Gobierno.
El jet no cuenta con registros de llegada, licencias de vuelo, y nada se sabe de los tripulantes que lo “dejaron estacionado” en El Trompillo. Tampoco se conocen los documentos de internación al país o permisos de aterrizaje de ese avión que fue visto antes en Viru Viru .
Para los entendidos en temas de aviación, se trata de un suceso inverosímil, porque toda aeronave que surca el cielo de una nación debe contar forzosamente con una ruta de vuelo aprobada desde el punto de origen hasta el de su destino. Además, con la documentación rigurosamente ordenada y entregada a la dirección de aeronáutica.
Al margen de haberse incumplido varios protocolos y normas, en este caso no corresponde la incautación de la aeronave, sino el remate.
¿Arbitrariedades o una muestra más de cómo esta administración maneja el país?, con una abierta y descarada opacidad plena de medias verdades y agujeros negros, de donde salen hasta aviones de origen inexplicable.
Directora de Los Tiempos
Columnas de LUZ MARINA CANELAS ARZE






















