Árboles únicos: Lucen flores, color y verdor, pero más de 90 están en peligro
Caminar por Cochabamba mirando hacia arriba es un espectáculo visual. Tomar conciencia de los árboles que dan sombra puede generar una grata sorpresa para quienes están acostumbrados a transitar sin notarlos.
Existen zonas de la ciudad donde se puede apreciar algunas especies nativas que pudieron crecer sin que nadie las dañe. Hoy son ejemplares frondosos con más de 10 metros de altura y que proveen varios beneficios ambientales a la ciudad.
Una de estas zonas es Pacata Alta, donde existen varios molles, principalmente próximos a las torrenteras. Fácilmente se pueden contabilizar más de 30 en menos de 20 metros. El olor característico de esta planta se siente con fuerza.
El molle es una especie nativa y característica del valle cochabambino, así como el jacarandá. Se pueden encontrar ejemplares amarillos y lilas en la avenida Uyuni, desde La Recoleta hasta el estadio y algunos blancos si se continúa.
También existen otras especies de árboles que no son nativas, pero se adaptaron al clima cochabambino. Hoy son árboles altos, frondosos y verdes. Se trata de los gomeros.
Son árboles nativos de India, se introdujeron en Europa y también Latinoamérica. Se pueden encontrar varios en las calles cochabambinas. Algunos bastante altos están en la avenida Santa Cruz.
Un árbol tiene numerosos beneficios para un ecosistema: oxigena el aire contaminado, sirve para que aves e insectos se alimenten y se mantenga el equilibrio, generan humedad y, en el caso de los nativos, canalizan la lluvia.
Sin embargo, en los últimos años se fueron perdiendo muchas especies nativas. Se estima que en Cochabamba hay más de 90 especies en peligro de extinción. Una de éstas es el chilijchi. Varios recuerdan que antes era costumbre descansar bajo su sombra.
Hoy es difícil encontrar uno por la ciudad. De igual modo ocurre con la kewiña, que se encuentra a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, pero los incendios la merman.
Según biólogos, Cochabamba tendrá que plantar 2 millones —aproximadamente 200 mil por año— para revertir la pérdida de cobertura vegetal y reducir la contaminación del aire.
La falta de árboles es cada vez más notoria. La mayoría de los ejemplares fotografiados se encuentran al norte de la ciudad, porque en el centro hay cuadras enteras sin plantas. Y la situación es peor en la zona sur.
El plan municipal forestal señala que sólo el 2,58 por ciento del territorio urbanizado —que son 13.800 hectáreas— tiene vegetación. Hay 893 hectáreas denominadas verdes, pero 104 tienen árboles, el resto son campos deportivos.
90 especies de árboles
nativos están en peligro de extinción. Incendios, explotación, enfermedades generaron que se reduzcan.






























