Prisionero de guerra

Columna
EL OTOÑO DEL PATRIARCA
Publicado el 09/06/2019

Compañera inigualable del libro de cuentos Sangre de Mestizos, de Augusto Céspedes, Prisionero de Guerra, la novela de Augusto Guzmán, yace olvidada en los anaqueles de la literatura boliviana. Es un olvido que debería avergonzarnos. Claro, no lo hace porque no acompañamos nuestras vidas con lecturas de valor, sino con memes a granel. O con textos leves que ayudan a pasar un día más de esta larga vida.

Este junio se celebra nuevamente el fin de la triste guerra del Chaco. Lo curioso es que también en junio, tres larguísimos años y ocho días atrás, la guerra comenzó definitivamente con la toma de la laguna Pitiantuta por parte de nuestros soldados encabezados por el mayor Óscar Moscoso. Por cerca a tres semanas, esta misma laguna se llamó Chuquisaca. Antes de 1932, sin embargo, en varias oportunidades se enfrentaron patrullas militares de los dos países, se capturaron fortines para arderlos, aunque luego, gracias a diversas intermediaciones, se los devolvieron recíprocamente envueltos en celofán, debidamente refaccionados y hasta mejorados. Ese es el caso del fortín paraguayo Boquerón que, en 1928, ya fue tomado por los bolivianos y devuelto a sus dueños con galpones de adobe y un tajamar.

La guerra del Chaco fue nuestra primera Asamblea Constituyente (de hecho) que practicamos todos los bolivianos. La del año 1825, en cambio, se realizó con al menos dos exclusiones fatales: la racial y la territorial. La República, cosa pública, no tomó en cuenta a todos ni a todo girón del país, y conservó, más bien, la servidumbre del indígena y el campesino hasta la mismísima revolución de 1952. En las trincheras del Chaco (1932-35), en cambio, se encontraron de frente los quechuas, aimaras, guaranís y criollos y diagnosticaron a plenitud el feo temario medieval, latifundista, colonial, rosca-minero y piramidal que caracterizaba a la sociedad y que nos tenía sumidos en el barro y sin esperanza alguna. Nadie estaría exagerando al afirmar que, pese a perder la guerra, ganamos la revolución que posibilitó que Bolivia brincara, si bien tardíamente, por fin al siglo XX e incubara pensamientos y sueños de democracia real que ahora disfrutamos.

La novela de Augusto Guzmán es un diario. Es decir: es testimonial y narra otra experiencia, la vivida por veintitrés mil soldados: la prisión en campos de concentración o haciendas en las profundidades del Paraguay. Es, digámoslo de una vez, la historia de su vida en la contienda. Escrita con la claridad de su intelecto, Prisionero de Guerra nos sitúa en pleno drama de la esclavitud de nuestros soldados, sometidos a la humillación del látigo, al vejamen diario, al salvaje intento de despojo de su condición humana y al indisimulado afán de aniquilarlo. Semejante infierno no concluyó con el cese de fuego, ni siquiera con el tratado de paz firmado en 1937, sino que continuó a lo largo de 1938 y parte de 1939. Son datos escalofriantes, todos capaces de llenarnos la boca de espanto y provocarnos llanto. Recién por entonces volvieron todos.

Varios diarios se escribieron a propósito de la guerra. Algunos, como el querido Repete de Jesús Lara, durante la batalla. Otros, como Prisionero de guerra, tiempo después. A diferencia de Oswald Spengler que afirma sin anestesia que la historia no tiene en cuenta para nada nuestras ilusiones, yo pienso, con mucho de ingenuidad, que bien haríamos en recuperar nuestra larga historia sentimental, afectiva, leyendo a quienes tuvieron la valiente decencia de escribir su diario y contarnos su dolor, el profundo miedo que tenían de seguir viviendo, o de su súbito coraje para defender la astilla de vida que les quedaba e ilusionarse por empezar de nuevo al día siguiente. ¿Por qué no nos proponemos y los leemos? Esos soldados eran los abuelos, no están tan lejos en el tiempo pero están a punto de desaparecer en el más profundo olvido. ¿Acaso esos valientes no nos legaron lo que somos hoy? Sin excepción: lo que todos somos hoy, porque la mentalidad del boliviano, su misma visión de la vida, proviene, en grueso, de esa guerra.

El magnífico proyecto de la Biblioteca del Bicentenario debe tomar en cuenta esta novela. Ahora que sabemos de la imposibilidad de publicar a todos los autores consignados en su lista primera, Prisionero de guerra se pone de pie para que cada año celebremos el fin de la guerra con verdadera convicción. Es una novela sin rival y va firme de la mano con la obra de  Céspedes. Una formidable pareja de libros para entender ese drama.

 

El autor es escritor

Columnas de GONZALO LEMA

02/01/2022
21/11/2021
Como dulce rezo árabe, y memorístico cual católico, luterano, hebreo o anglicano, es posible entreabrir los labios y repetir sin temor con Hanna Arendt, que...
07/11/2021

Más en Puntos de Vista

En Portada
Los presidentes de Bolivia y Chile tuvieron este martes una reunión virtual donde se abordó el caso del combustible que importamos y la seguridad en la...
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, gestionó ante la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel) la transmisión en señal abierta del decisivo...

En medio de las discusiones globales sobre biodiversidad, una pequeña especie del oriente boliviano ha irrumpido con fuerza en la escena internacional.
En conferencia de prensa, el presidente del Estado, Rodrigo Paz, junto a varios de sus ministros, dieron a conocer los primeros hallazgos de las...
El presidente iraní reiteró una de las principales exigencias planteadas por la república islámica para un alto el fuego: el fin de la "agresión", el pago de...
Tras concluir en el departamento de Cochabamba el cómputo de votos al 100% por el Tribunal Electoral Departamental para la elección de alcaldes, la primera...

Actualidad
Será el 19 de abril. La convocatoria fue emitida la noche de este lunes para cinco departamentos: Tarija, La Paz, Beni...
Se trata de Hernán Pereira Fernández, desempeño cargos jerárquicos en dos alcaldías y la administración central, lo...
El proceso de transformación apunta a que en un año la mayoría de los trámites se realice de forma digital,...
Pobladores del trópico de Cochabamba encontraron la mañana de este martes en el ingreso a la comunidad El Manantial,...

Deportes
La selección boliviana jugará este martes desde las 23:00 (hora boliviana) ante Irak en un trascendental choque en...
La Selección Nacional buscará esta noche, 23:00 (HB), ganar a Irak y asegurar su cuarta participación en un torneo...
Entre tanto la Organización Deportiva Bolivariana (Odebo), a través de su presidente Baltazar Medina pide paciencia...
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, gestionó ante la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel) la...

Tendencias
En medio de las discusiones globales sobre biodiversidad, una pequeña especie del oriente boliviano ha irrumpido con...
Naciones Unidas advierte de que el nivel del mar es ya unos 20 centímetros más alto que en 1900 y de que un tercio de...
El Bolivian Ornate Tiger Beetle, un llamativo escarabajo que destaca por su belleza y singularidad, se mantiene al...
Un insecto poco conocido hasta hace algunos años hoy lleva el nombre de Bolivia a un escenario internacional.

Doble Click
La cosecha no se detiene. El filme “La hija cóndor”, del cineasta cochabambino Álvaro Olmos Torrico suma hasta la fecha...
1926 marcó un hito en la historia del cine, aunque con una película que, en la época en que se estrenó, no causó el...
EEl festejo por el “Dia Internacional del Charango” destaca en la agenda cultural de la semana 14 del año. Los expertos...
Los éxitos que va cosechando en el contexto internacional el filme “La hija cóndor”, del cineasta cochabambino Álvaro...