Pagar salarios es crucial
¿Por qué? porque el sueldo mensual de todos los asalariados del país con su consumo facturado y otros impuestos y gravámenes permite la pervivencia financiera de las planillas de sueldos del gobierno central y de las gobernaciones departamentales y, sobre todo, viabiliza la fluidez de la microeconomía nacional que por su permanencia y volumen incluye o debería incluir la inmensa “informalidad” que nutre una oferta agregada que también paga sueldos, alquileres y deudas; y que genera una demanda por parte de miles de personas asalariadas.
Ni hablar de las municipalidades, FFAA, policías, todos asalariados por cuenta del fisco que se solventa con el dinero de los impuestos que también paga la empresa privada al vender sus productos aunque, y aquí está la madre del cordero, sin esa venta diaria hoy por culpa del coronavirus (no tanto por la cuarentena que es necesaria), el fisco no puede pagar… ni las empresas pueden pagar sueldos… lo que causa una hiperrecesión que el Gobierno de Bolivia tiene que evitar a toda costa, porque el tiempo pasa y la situación empeora. ¿Cómo evitarla?
Bolivia es miembro fundador del Fondo Monetario Internacional (FMI) que, el 25 de marzo de este año, hizo saber que apronta 2,5 billones de dólares para ayudar a los países miembros en esta emergencia. Y el sistema, luego de salvar escollos de último momento, otorga prioridad al FMI frente al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo.
Al respecto, el Ministro de Finanzas y el Presidente del Banco Central son los gobernadores del FMI por parte de Bolivia, y pueden instruir al director ejecutivo que los representa en el directorio que solicite esa ayuda cuanto antes. Esto, porque la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) hace unos días pidió al Gobierno que suspenda el incremento salarial durante la cuarentena lo que demuestra que los presupuestos se estrechan y que más pronto que tarde será intrincado pagar sueldos cuando no se trabaja y no se comercia. Y la cuarentena que está por verse si se suspende el 15 de abril… difícil.
La CEPB menciona la cifra de 2.500 millones de dólares, como necesarios para navegar la crisis, pero necesitará más, más del doble y quizá el triple porque la cuarentena tendrá que extenderse. La realidad está clara y se impone: hasta anoche, 10 de abril, la pandemia de coronavirus registraba en Bolivia 275 casos confirmados y 20 muertos. Pero también mostraba un 10% de aumento de enfermos que ha de ser difícil de disminuir, en promedio, en lo que queda de abril e incluso mayo y quizá junio lo que quiere decir, una vez más, que la cuarentena tiene que extenderse y los negocios tienen que permanecer cerrados.
Pero todos los sueldos tienen que continuar pagándose porque de lo contrario se pasará de una pandemia de salud a otra económica y a una tercera, social… entre 100 problemas más.
A propósito de la “informalidad”: al ver que la formalidad se beneficia con el dinero del FMI, acaso ella se dé cuenta de que la “formalidad,” cuando llega la sangre al río, recibe ayuda salvadora del Estado.
Usted dirá ¿Y las exportaciones? Ayudan, porque son divisas que el exportador boliviano, sea el Estado por exportación de gas, o los empresarios privados por exportación de minerales o soya, reciben y, en buena medida, cambian por bolivianos para pagar sus costos locales que incluyen sueldos, sobre todo, a trabajadores bolivianos. Las divisas aumentan las reservas del Banco Central. Pero cuando se exporta cada vez menos…
El autor es miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua, jvordenes.wordpress.com
Columnas de JORGE V. ORDENES-LAVADENZ


















