Cómo se debería determinar la fecha de las elecciones en Bolivia
De acuerdo con la opinión pública y respaldados por los editoriales de los principales periódicos de Bolivia, las elecciones fijadas para el 6 de septiembre próximo por el TSE (en consulta con los principales partidos de oposición) se la visto como muy apresurada pues no toma en cuenta para nada la opinión de los expertos en salud sobre los riesgos que conlleva la situación de la pandemia en el país y solo se basa principalmente en los cálculos políticos de los dos partidos más votados en las últimas elecciones de octubre del año pasado y que ven con alarma que cada día que pasa su preferencia electoral va decreciendo y por ello exigen elecciones ya. Para ello el MAS utiliza la mayoría que controla la Asamblea Legislativa y que por razones únicamente políticas también es ampliamente respaldada por Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana.
Por otro lado, Fernando Camacho, de Creemos, que solo tiene un 10% de preferencia en las encuestas, se ha estrellado contra la fecha establecida por el TSE alegando que esta institución se ha doblegado a los caprichos y deseos del MAS para volver al Gobierno: “Los políticos de siempre se adueñaron de nuestra lucha de los 21 días (previos al derrocamiento).... Yo mantengo mi posición: ni cobarde, ni vendido, peor masista. No pacté, no pacto y no pactaré con el dictador”, dice. Camacho quiere que se emita una nueva convocatoria a elecciones, para el próximo año, lo que le permitiría reorganizarse, cambiar sus listas de candidatos y participar en el proceso con mayores posibilidades de éxito.
De forma similar, Tuto Quiroga de Libre 21, plantea que se fije la fecha de elecciones en función de la evolución de la pandemia y declara, acerca del acuerdo de la fecha el 6 de septiembre: “si es necesario (por la Covid-19) podemos cambiar la fecha”.
La presidente Jeanine Áñez está preocupada por la fecha fijada para las elecciones generales, el domingo 6 de septiembre, porque los comicios y la campaña electoral previa propiciarán, asegura ella, un aumento de contagios de Covid-19, es por ello que ha solicitado ayer a la Presidenta del Senado, y de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), que envíen la información técnica acerca de los datos que habrían servido para determinar el día que tendrá el lugar el sufragio: “Le pido que me haga llegar usted el estudio médico y científico (epidemiológico) en el cual basa su decisión y la del MAS, para impulsar elecciones el 6 de septiembre”.
A mi juicio, el TSE debería consultar, más que con los partidos políticos, principalmente con los técnicos y profesionales de salud para fijar la fecha de las elecciones, de acuerdo con cómo esté evolucionando la pandemia en el país, para reducir al máximo los riesgos por contagios que conllevan las aglomeraciones que inevitablemente se van a suscitar.
Si eso es lo que honestamente quiere la presidenta Áñez, entonces debería demostrarlo con los hechos renunciando a su propia candidatura y colocando a otra persona de su partido para que la reemplace o, mucho mejor, haciendo una alianza estratégica con las otras agrupaciones políticas: Creemos y Libre-21, para presentar un candidato único a las próximas elecciones, pues juntos harían mucho más que la suma individual de sus partes.
Estas son las actitudes de desprendimiento y unidad que espera la población de parte de sus líderes políticos, con lo cual, considero que conseguirían la aceptación y el voto de la inmensa mayoría del electorado boliviano en la primera vuelta que es fundamental para la elección de la mayoría de los escaños en el Legislativo y quien sabe también, para ganar las elecciones sin necesidad de segunda vuelta.
El autor es doctor en economía
Columnas de CARLOS A. IBAÑEZ MEIER

















