Los secretos de la Constitución
Arnoldo Clapmarius, académico del siglo XVII, decía que en las Constituciones existen disposiciones que jamás serán cumplidas, son métodos íntimos y ocultos de la abominable “razón de Estado”, entendiendo que el bienestar del Estado es mayor a los derechos individuales o colectivos de las personas.
La Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia (CPE) está plagada de esas “falsas imágenes” o falsedades que es imposible enumerarlas en este espacio. Señalemos solo tres al estilo clapmariano.
- El arcana imperio: (arcana: secreto o misterio; imperii, imperio, soberanía), son los métodos íntimos y ocultos incorporados en la Constitución para mantener la tranquilidad y la confianza en el Estado, como en el largo artículo 8.II. de la Constitución boliviana: “El Estado se sustenta en los valores de unidad, igualdad (…) libertad, respeto, armonía (…) bienestar común, (…) justicia social (…) para ‘vivir bien”. Todos saben que esto es mentira, pero está ahí, en la Constitución.
- Los simulacra, consistentes en proclamar y aparentar algo y luego hacer exactamente lo contrario: el artículo 7 de la CPE señala que “La soberanía reside en el pueblo (…) De ella emanan (…) los órganos del poder público (…) La democracia se ejerce (…) por medio del referendo (…)” y luego el gobierno se ríe en esa soberanía y en el tal referendo sustituyendo brutalmente sus resultados con una pinche resolución de un órgano subalterno “constituido”, el Tribunal Constitucional, y los órganos del poder no emanan del pueblo sino son simples sucursales del Ejecutivo.
El artículo 12 de la Constitución dice que el Estado está fundamentado en la independencia y coordinación de los órganos del Estado y resulta que del Ejecutivo dependen el Legislativo, el Judicial y el Electoral.
- La blandimenta es la fingida adulación a los marginados y desprotegidos utilizando simples alegorías jurídicas. En los artículos 30 al 32 de la CPE se les ofrece cielo y tierra, se proclama que tienen derecho a la libre determinación, al manejo y aprovechamiento adecuado de sus ecosistemas, al ejercicio de sus sistemas jurídicos, a la consulta previa cuando sus derechos puedan ser afectados, etc. Todo esto es un halago tramposo, ahí están las crueles represiones a los indígenas del Tipnis y hoy, tras 37 días de sacrificada caminata pidiendo los indígenas respeto a sus territorios y a su cultura, el gobierno “plurinacional”, “indigenista” los ignora, señalando uno de los indígenas que el Gobierno no los discrimina, sino los desprecia.
Así termina el cuento de los arcana imperii.
El autor es jurista
Columnas de GONZALO PEÑARANDA TAIDA

















