Athina. La gata sin botas
No tiene botas, como el emblemático felino del popular cuento francés, ni habla con el acento y la voz del simpático y famoso Antonio Banderas en la película animada de Disney; pero sí, es una felina andante, llena de poses y, pese a no emitir palabras, ha conseguido tal comunicación con su propietario, que “se hace entender a la perfección”, incluso “cuando protesta”.
Al menos así lo afirma Juan Pablo Crespo del Granado, padre adoptivo de Athina, quien ha recorrido por más de una veintena de sitios con su “michi”, literalmente, “al hombro”.
La gata se llama Athina (griego) en honor a Atenas. Fue adoptada de muy pequeñita este enero en la sede de gobierno, y su historia es muy curiosa.
“Yo me mudé de vuelta a La Paz desde Bruselas después de haber vivido 15 años fuera de Bolivia; primero en Estados Unidos, y luego en Bélgica”, cuenta Crespo, y afirma que sintió la necesidad de una mascota para ayudarse “a sentar raíces acá nuevamente”.
Aunque los esotéricos afirma que los humanos no adoptan a los gatos, sino que los gatos adoptan a sus humanos, las historias de felinos se viralizan hoy por las redes sociales mostrando la calidez, inteligencia y travesuras de estos elegantes y ágiles mamiferos.
Desde tiempos inmemoriables, los cuentos como El Gato con Botas, por ejemplo, ha inspirado a diseñadores, compositores, coreógrafos, músicos y a casi todo tipo de artistas. Aparece en el tercer acto del ballet La bella durmiente, de Chaikovski. Además, las adaptaciones del cuento han sido múltiples, desde el teatro al cine (cómo en Shrek) y los cómics, pasando por óperas y parodias. Hoy, la pasión por los felinos menores se incrementa con el uso de las redes sociales, así como sus haters (odiadores)
Los gatos más viajeros y famosos de instagram, por ejemplo, como las cuentas de Suki Cat, Gandalf, The traveling cats y Adventure Cats, causan millones de reacciones, seguidores y likes. Y generan sumas de dinero impensables.
Sobre Athina
Athina, la gata viajera de Juan Pablo tiene una historia muy especial, y tal vez por ello cautiva cariño y miradas por donde pasa.
Fue hallada escuálida, recién nacida y con mucho frío en un basural de La Paz, por un grupo de estudiantes. Tenía los ojos infectados, así que recibió tratamiento veterinario y los chicos que la descubrieron decidieron organizarse en turnos semanales para cuidarla.
Como era fin de año y se graduaban, muchos de ellos usaron las fotos de Athina, iniciando su fama en las redes.
Luego fue adoptada por una familia con una niña pequeña. Pero por temas de mudanza, los padres decidieron darla en adopción. Así llegó a manos de Juan Pablo, quien afirma que “lo positivo de esta parte de su vida es que la gata se hizo muy sociable, tolera a los perros y se adapta con facilidad a distintos lugares y tipos de alimentos”. Aunque revela que algunos momentos se porta “muy escogedora para la comida”. Inguiere sobre todo alimento balanceado especial para gatos combinados con sobres de comida húmeda; escoge sus sabores, ama el atún y el salmón.
“Desde el momento en que la recogí en mi auto se echó a dormir en mis faldas, algo que hace hasta hoy en nuestros viajes. Pero además adora subir a mis hombros y acomodarse ahí para vigilar la conducción y el paisaje”.
Juan Pablo (36) es hidrólogo de carrera y guia turístico de afición. Viaja constantemente, y desde enero de 2023, cuando adoptó a Athina, adora a su compañera de andanzas.
Al principio, ella destestaba viajar, pero ya se ha acostumbrado, dice. Conoce Copacabana; adoró caminar por las orillas del lago Titikaka, y fizgonear a las aves. Estuvo en Tarija, en Viilla Abecia, en los viñedos de La Caldera; en varios sitios de La Paz, isla Incahuasi; Sucre y Cochabamba. Pero de todos, el salar de Uyuni la impactó y allí cautivó muchos amigos.
“En el camino la noté con mayor curiosidad. Abrí la ventana para que saque su cabeza y olfatee.
En el Palacio de Sal, el pequeño espacio del cuarto la tensionó. Así que la saqué a explorar. Ya sobre el mar de sal, quedó totalmente desconcertada. Caminaba maullando, hasta que luego de un rato ya no quiso regresar al auto. Pero debíamos volver. El staff del hotel la adoró”, dice Juan Pablo.
Así pasa los días Athina, entre el volante, las faldas y los hombros de su amo. Goza al conocer lugares, mientras su padre adoptivo disfruta cada instante de su compañera y registra con fotos, videos e historias, las avenrturas de su gata viajera... la gata sin botas.



























