Gracias a los paramédicos
De todas las profesiones que existe en el mundo, la de paramédico es una de las que, sin duda, puede marcar una diferencia. Sin embargo, es un oficio que sólo se valora cuando se tiene alguna emergencia.
De ahí que muchas veces resulte útil que el calendario nos recuerde la importancia que tienen actividades que no son tan visibles. Desde hace un par de años, cada 9 de julio se recuerda el Día Internacional de los Paramédicos con el propósito de destacar el impacto que tienen en los momentos más críticos, como en los accidentes.
Aunque muchas veces podemos ver en nuestro trayecto a casa o al trabajo a las ambulancias abriéndose paso en el tráfico caótico, no pensamos que en su interior hay personas: una que sufre o está en riesgo de muerte y otras que alivian su dolor y la reaniman.
Los paramédicos son profesionales de la salud especializados en brindar atención médica prehospitalaria de emergencia. Están preparados para manejar una variedad de situaciones extremas antes de que el paciente llegue a un hospital.
Si bien su reacción es más conocida en casos de accidentes de tránsito, su campo de acción es mayor, pues pueden asistir a una familia en casos de infartos, convulsiones intoxicaciones, quemaduras, caídas, fracturas, partos y otras crisis de salud.
La pandemia de Covid-19 fue un momento clave para resaltar esta profesión debido a que muchas veces debían llevar pacientes de un hospital a otro para asegurarse que continúe recibiendo el oxígeno medicinal necesario.
Su labor además nos recuerda la fragilidad de la vida y la dependencia de sistemas como la salud. En Bolivia, las redes de emergencia han comenzado a extenderse y fortalecer hace poco tiempo, de la mano de la tecnología que permite que con un solo llamado se pueda contactar a las empresas que brinda el soporte para que se puedan salvar vidas.
Sin embargo, carecemos de una cultura de respeto al servicio de primeros auxilios. Y es necesario crearla, comenzando con los conductores que dudan entre acelerar y ceder el paso a las ambulancias.
También, es importante generar una amplia red de servicios de emergencia que se puedan articular en casos de desastres naturales como terremotos, inundaciones o aluviones.
Cochabamba, sin duda, necesita además conocer su capacidad prehospitalaria para conocer sus fortalezas y debilidades.
Es alentador que el sistema público de salud se haya preocupado en los últimos años por potenciar su red de ambulancias, en gran parte, debido a las lecciones que dejó la pandemia del coronavirus.
La línea 162 en Cochabamba, que atiende las 24 horas y los siete días de la semana, es un avance que ha permitido que el servicio de paramédicos sea más accesible para todos.
Las autoridades de salud están llamadas a mantenerlo activo y a garantizar el presupuesto para su funcionamiento como parte de las acciones para que el acceso a la salud sea cada vez más inclusivo.


















