YPFB, una nueva etapa
Con la reciente designación de Claudia Cronenbold como presidenta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), en reemplazo de Yussef Akly, se abre una nueva etapa en la empresa estatal en un momento de descontento y creciente presión para que se mejoren los controles técnicos que aseguren la calidad de la gasolina en Bolivia.
Las últimas protestas de los transportistas especialmente en La Paz, Santa Cruz y Potosí, exigiendo la compensación por el daño que ocasionó la gasolina desestabilizada que se comercializó los primeros meses de 2026, evidencian, como si fuera necesario, la importancia que tiene el manejo técnico en YPFB para asegurar la calidad del combustible con el que funcionan no solo los automotores familiares y de servicio público, sino también la economía del país.
Hay que recordar que YPFB, fundada en 1936 por David Toro poco después de la Guerra del Chaco, buscó desde un inicio proteger los recursos naturales del interés de empresas transnacionales y otros actores que amenazan el manejo de los hidrocarburos de manera adecuada, justa y conveniente para Bolivia.
El ingreso de Claudia Cronenbold también se constituye en un momento especial, porque se trata de la primera mujer que dirigirá la empresa estatal y estratégica enfocada en la provisión de combustibles al país.
El ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, dejó claro que su apuesta en la conducción de YPFB es ante todo técnica. Resaltó que Cronenbold tiene más de 20 años de trayectoria en el sector energético, es ingeniera industrial y tiene una maestría en administración de negocios internacionales, con una formación ejecutiva en Harvard Business School, y prolongada experiencia en altos cargos en Petrobras.
Fue la primera mujer en presidir la Cámara Boliviana de Hidrocarburos, además de ocupar cargos en organizaciones internacionales del sector.
El trabajo que deberá encarar Claudia Cronenbold de inmediato y en poco tiempo para recobrar la confianza de la población deberá priorizar el control de calidad de la gasolina y los demás combustibles, la transparencia en la importación de los productos y, como dijo el presidente, la producción nacional de gasolina.
No resulta sencillo, porque se trata de un camino cuesta arriba debido a que se debe enfrentar una estructura que funcionó durante 20 años y un andamiaje legal que no ofrece las suficientes garantías y seguridad a los inversionistas.
De ahí, que el trabajo de fondo esté en manos del Gobierno y la Asamblea Legislativa Plurinacional para modernizar el marco legal que incentive las inversiones en beneficio del país y de los empresarios que apuesten por traer sus recursos a Bolivia.
En el futuro los cambios y las nuevas páginas que se escriban en YPFB serán evaluados por la población que exige, y con todo derecho, dispone de combustibles de buena calidad para que la economía funcione.



















