Villa Albina, abren el tesoro mejor guardado
Villa Albina es más que una ruta turística, es una promesa de amor que contiene infinidad de detalles. En un recorrido por este palacio,los ojos no tienen descanso, se mueven de arriba a abajo y giran sin pararpara apreciar pintorescas alfombras,ver elegantes e imponentes lámparas antiguas y tocar con la mirada los empapelados vieneses en las paredes. Una impresión que, sin duda, quedaráen el tiempo al contemplar llamativos objetos personales de la familia Patiño.
Villa Albina, esa promesa de amor que hizo Simón I. Patiño a su esposa, ha sido sin duda un regalo para los cochabambinos. Ahora, aumenta su atractivo y valor, ya que se habilitará el segundo piso de la misma, área que muestra la vida familiar, íntima y privada de quien fue el “Rey del Estaño”. La mansión abrió sus puertas a la revista Oh! antes de la apertura oficial, que está prevista para el 11 de mayo. Luego de realizar el recorrido, constatamos que sin duda será un nuevo destino turístico que visitar tanto para personas del interior como del exterior del país.
Conocido como el “Barón del Estaño”, Simón I. Patiño es uno de los personajes más importantes en la historia nacional e internacional. Un hombre patriota, visionario y adelantado para su época, cuyo legado continúa vigente gracias a sus aportes para el desarrollo del país en agricultura, salud, fitogenética, educación y cultura, por mencionar algunas ramas.
“Queremos mostrar la vida familiar, de quienes tenían la alegría de vivir juntos”, explica a la revista Oh!, Teresa Ávila, directora del Centro de Investigaciones Fitoecogenéticas Pairumani.
Señala además que a Simón I. Patiño siempre se lo conoció desde la parte industrial y de negocios, pero nunca desde una perspectiva familiar. “Una familia que ha hecho mucho por Bolivia”, agrega.
También estará abierta al público la exposición “Don Simón y Doña Albina, horizontes compartidos”, la cual está conformada por un conjunto de documentos, fotografías y videos de valor histórico documental que muestran distintas facetas de la familia, más allá de las actividades empresariales.
Por otra parte, Ávila asegura que Vinto y Cochabamba necesitan más lugares turísticos. “Queremos ofrecerle eso al público, que sea una visita más completa. Dar un regalo a la región para que se incrementen las opciones turísticas”, añade.
Villa Albina, residencia de los esposos Patiño, es una promesa de amor que él le hizo a Albina, al quedar encantada con el valle y el lugar. Pairumani y la villa aún emanan esta magia, luego de pasar más de media hora en carreteras para llegar al lugar, el entorno cambia drásticamente y uno se sumerge en una atmósfera de naturaleza revitalizante que lo transporta a décadas atrás.
Una casa llena de vida y de pequeños detalles. En el segundo piso, compuesto por 14 habitaciones (que incluyen baños y otras salas además de los dormitorios), uno puede apreciar objetos personales de los esposos Patiño y de sus cinco hijos: René, Antenor, Graziella, Elena y Luz Mila.
Uno puede observar los atuendos, tacones y maquillaje de doña Albina y sus hijas. Revistas y periódicos de la década, además de objetos que llaman la atención como ventiladores y extinguidores de la época, por mencionar algunos. Todo quedó como si fuese ayer que la familia vivía allí. Sin duda, un preciado regalo que puede ser disfrutado por todos, no sólo por expertos en arquitectura, historia, decoración y moda.
Para los amantes de las antigüedades, será muy preciado contemplar sus reflejos en espejos que pertenecieron a la familia y que están cargados de mucha historia.
SOBRE EL ESTILO Y DECORACIÓN
La villa se compone de un patio central y un pequeño patio auxiliar rodeado de pórticos al estilo de las edificaciones mediterráneas, una tendencia característica de fines del siglo XIX y principios del XX. Todo el terreno amurallado consta de 16 hectáreas.
Ávila explica que los ambientes están decorados con atractivos muebles correspondientes al art déco, un movimiento de diseño popular ecléctico de principios del siglo XX. En su conjunto es acogedor y produce una sensación de alegría. Especialmente por los colores de los empapelados de las paredes, que en este periodo eran denominados empapelados vieneses. Los tapices de los muebles de los dormitorios también son reflejo de ello.
Destaca además que muchos de los muebles que fueron movidoshan sido puestos en su lugar para recuperar el esplendor de esa época. Todos los objetos de decoración son originales y pertenecían a la familia.
La arquitecta restauradora Andrea Vía señala que los muebles son estilo Luis XV y Luis XVI y los de los dormitorios son tipo imperio, con marquetería en madera pero que culminan con mármol en la parte superior. Las lámparas también son de mármol de carrara y cristal de roca.
Vía asegura que en esa época se decoraban las habitaciones de acuerdo al gusto de los hijos, es por ello que cada una tiene su propia personalidad.
Sobre la habitación matrimonial añade que los muebles son tallados en roble y es un espacio más lujoso. La experta destaca que por ejemplo en los dormitorios hay área de lavado y de limpieza, aspectos adelantados a la época, además Patiño se encargó de abastecer de agua y de energía eléctrica a su casa de campo.
Manifiesta también que las habitaciones no eran concebidas solamente como lugares de reposo y descanso, sino también como espacios de reunión y esparcimiento. Los baños también fueron pensados como un lugar de aseo y recreo.
“La casa jamás ha sido tocada. Está en perfecto estado de conservación, tal cual fue construida y concebida por la familia. La gente va a conocer cómo ellos vivían. Sólo se ha modificado el área de servicio para las oficinas”, asegura la arquitecta restauradora.
Ávila y Vía destacan el trabajo del personal que ha cuidado durante todos estos años Villa Albina, entre ellos el conserje, Eduardo Rojas.
En la planta baja están ubicados los salones de recepción, una sala de billar, el comedor principal, el salón de baile, la sala para tomar té, la sala de fumadores y el escritorio de Patiño.
Los jardines de Villa Albina son amplios y están embellecidos con especies arbóreas nativas e introducidas, algunas de ellas muy raras en el país, como las colecciones de varias especies de araucarias, encinos y magnolias. En el parque hay dos esculturas de mármol con motivos neoclásicos, obras del escultor francés F. Cavaroc.
Al visitar este nuevo piso son muchas las preguntas e inquietudes que surgen sobre la forma de vida familiar e incluso sobre la historia detrás de los objetos. En estas páginas no dimos más detalles, los cuales están reservados para el día de la apertura. Además, es mejor que uno los contemple y aprecie por sí mismo a que se lo cuenten.
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VISITAS
Martes a viernes de 14:00 a 16:00
Sábado: 9:30 a 12:00
Domingo: 10:00 a 12:00
Ingreso: Bs 10
Niños y grupos de estudiantes: Bs 5
No habrá atención lunes ni feriados.
Para llegar en transporte público, los interesados pueden tomar el trufi 211 (banderita roja) de la plaza Bolívar de Quillacollo (de donde salen los trufis a Vinto). La movilidad los dejará a una cuadra.
Para mayor información contactarse al teléfono 4010470.
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APUNTES HISTÓRICOS
El año 1889, Simón I. Patiño se casó con quien sería su gran compañera, Albina Rodríguez Ocampo. Juntos fueron padres de René, Antenor, Graziella, Elena y Luz Mila.
En 1917, empezó la construcción de la casa, con el nombre de Villa Albina. La edificación fue realizada mientras la familia pasaba un periodo en Europa, lugar en que se iniciaron los primeros planos. Esta obra fue diseñada por el arquitecto José Turigas, a la que el arquitecto constructor Max Franz hizo algunas modificaciones, y la cooperación del arquitecto Francisco Nardin.
Cuando la familia estaba de camino a Bolivia para fijar su residencia en Pairumani, Patiño se enfermó, por lo que tuvieron que quedarse en Buenos Aires (Argentina), donde falleció el 20 de abril de 1947. Después del deceso del conocido “Barón del Estaño”, doña Albina y sus hijos volvieron a Bolivia y trasladaron sus restos a su morada final, Pairumani.
En 1964, los herederos de la casa donaron Villa Albina a la Fundación Patiño.
La familia completa ha apostado a dicha fundación.




























