El futuro de los residuos sólidos urbanos
Resolver el problema de la basura en la ciudad de Cochabamba tiene como solución una innovadora vía que apunta a ser pionera en Latinoamérica. El Consorcio GEES Energía Limpia & Asociados plantea realizarlo con soluciones de economía circular, que permitirán la gestión y valorización de los residuos urbanos a través de la industrialización y transformación en energía, ecodiésel, compost y otros recursos de manera amigable con el medio ambiente
En el pasado, la basura iba a un vertedero para ser incinerada. En el presente, se realiza su tratamiento y recuperación, compostaje e incineración en un vertedero sanitario. En el futuro —que algunas ciudades ya lo viven—, se trata y recupera la basura, existe una economía circular y se ejecutan biorrefinerías de alto rendimiento (energía eléctrica y ecocombustibles). Cochabamba estaría viviendo en tiempo presente su futuro.
Francisco Berenguer, socio técnico de GEES y socio y director de proyectos e I+D+I en Eco Soluciones Vertedero Cero, explica que esta última entidad aplica la tecnología que ya existe a la economía circular, en la que el residuo vuelve a ser materia prima. “El residuo de hoy, la materia prima de mañana” y “Damos valor a los residuos” son los lemas con los que se presentan y que resumen su trabajo.
LA TECNOLOGÍA
Berenguer, biólogo y máster en Diseño Industrial e Innovación, resalta que para dar solución al problema de la basura en Cochabamba utilizarán tecnologías clásicas como las plantas de clasificación contrastadas y adaptadas a la situación social y económica de Cochabamba. “Podríamos optar por un modelo muy tecnológico, con lectores muy ópticos que clasifican. Pero en Cochabamba hay muchas familias que viven de la recolección de residuos”, manifiesta y asegura que éstos están bien capacitados, pues no hace falta que se les enseñe las diferencias entre los distintos polímeros (plásticos). “Pueden aportar mucha utilidad en la recolección”, agrega.
Menciona que la instalación se ha diseñado con buena mecanización que facilite la recuperación. “En mi experiencia, el mejor clasificador que hay es un ojo humano y una mano bien entrenada”, adiciona.
Son cinco años que Eco Soluciones Vertedero Cero acompaña a GEES en proyectos. Berenguer afirma que, como empresa, tienen diseñados programas informáticos de modelación y simulación.
Explica que la planta consta de dos flujos. De la materia orgánica (que se separa mecánicamente), abren una línea de clasificación donde las personas van a recuperar los objetos más pequeños. Esa materia orgánica se canalizará a la planta de biogás, ya no va al vertedero. Y de esa planta de biogás se obtiene compost y biogás, el cual Berenguer explica que tiene entre 55 y 60 por ciento de metano y que puede ser usado en motores de generación para energía eléctrica.
Por otro lado, están las dos líneas donde se van a clasificar y recuperar metales de todo tipo, plásticos, celulosas y vidrio (elementos que tienen valor en el mercado). Lo no recuperable como telas, cartones que no se pueden utilizar, pañales, envases de plástico multicapa se denominan como rechazo y son materiales inertes. “Eso ya no fermenta. Eso se va a empaquetar y se va a llevar al relleno sanitario. Estamos hablando del 20 a 25 por ciento aproximadamente del total de residuo, frente a 200 mil toneladas que se entierran actualmente”, afirma el experto. Añade que esas 200 mil toneladas traen con ellas problemas sanitarios que genera la materia orgánica en descomposición, como malos olores, proliferación de mosquitos que pueden transmitir enfermedades, vectores de ratas y otro tipo de roedores e insectos. Su propuesta reduce los efectos negativos sobre el medioambiente y las personas.
Manifiesta que la planta de tratamiento mecánico hidrológico va a llevar una línea con capacidad para 50 toneladas por hora y hay margen para desdoblar esa línea en dos, en caso de más demanda o necesidad. A lado de ella, estará situada la planta de biogás contemplada para 100 mil toneladas. Como anexo, se pondrán plantas de transformación de plásticos.
Un aspecto relevante que destaca Berenguer es que el vertedero no emitirá metano. Manifiesta que comúnmente en los vertederos a penas se puede recuperar el 30 a 35 por ciento del metano para quemarlo, el resto se va a la atmósfera. “Una tonelada de metano es 20 veces más perjudicial con el efecto invernadero que una tonelada de dióxido de carbono”, resalta. Subraya además que el modelo de gestión que proponen para Cochabamba es mucho más evolucionado que los que se está llevando a cabo en toda Latinoamérica.
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UNA INVERSIÓN ALTA PERO AMIGA DEL MEDIOAMBIENTE
La propuesta prevé una inversión de 294 millones de bolivianos, enfocada en la industrialización de los desechos, la misma que debería empezar a ser construida en el marco de los siguientes cinco meses, implementando tecnología que ya se utiliza en Europa, donde los residuos y su proceso de clasificación permiten generar energía para el autoabastecimiento del lugar.
¿Por qué los proyectos amigos del medioambiente son tan costosos? Berenguer responde porque implican niveles de mecanización e industrialización importantes y “eso es costoso”. “Son más caros, pero también devuelven más recursos”, agrega. “Como Eco Soluciones Vertedero Cero, creemos que la economía circular soluciona ese problema”, asegura. ¿Cómo? Lo ejemplifica de manera sencilla: cuando entra un producto plástico, sale una materia prima que ya se puede utilizar. “A más industria del plástico, mayor materia prima accesible… más económico que importarlo”, asevera resaltando la viabilidad de la economía circular.
Además, apunta que generará más empleo, aproximadamente 500 directos y mil indirectos. A propósito, señala que su obligación como empresa es dignificar a estas personas con seguridad social y horarios adecuados de trabajo, en resumen, que ejerzan todos sus derechos como trabajadores.
Berenguer asegura que, al final del periodo de concesión, todas las instalaciones pasarán al municipio. “Nuestro relleno sanitario tendría una vida útil de casi 100 años”, destaca.
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PLANTAS EN OTROS PAÍSES
Berenguer señala que Eco Soluciones Vertedero Cero tiene 10 proyectos en Latinoamérica, tres en África y también hacen consultorías a Gobiernos municipales y estatales. “Tomamos tecnologías que están maduras, que ya existen y funcionan, pero las unimos de acuerdo al contexto. Al unirlas, se producen muchas más sinergias que mejoran las actividades”, dice. Expone que gracias a ello, por ejemplo, no tienen que cargar los residuos en camiones y llevarlos a 800 kilómetros o en barcos, “sino que se transforma justo al lado en materias primas”.
Cuenta que hace cinco años participaron en un acuerdo entre la Unión Europea y China por la lucha contra el cambio climático. Dicho país asiático pidió referencia del “know how” para tecnología de gestión de residuos y agua. “Fuimos una de las pocas empresas europeas que asesoramos este proyecto”, agrega.
Menciona además que, en Valencia (España), sus colaboradores diseñaron una instalación de recuperación de tratamiento de residuos que procesa el doble que la de Cochabamba: 400 mil toneladas al año. Ello es una muestra de que instalaciones de ese tipo ya existen en Europa. “En operación, deben haber unas 2.500 o 3 mil operando y recuperando material”, especifica.
Respecto a las plantas de biogás, VECO, otro de los socios de GEES, es una multinacional con más de 60 plantas en el mundo. Berenguer afirma que procesan en torno a los cinco millones de toneladas de fracción orgánica de residuo. En Latinoamérica, tienen plantas en México.
LOS DESAFÍOS DEL MAÑANA
“Cuando se da un cambio tecnológico, la ventaja es que uno ya lo monta o instala con lo último en tecnología y procesos de gestión”, reflexiona Berenguer. Sin embargo, señala que el mayor desafío es encontrar gente con experiencia. Es así que resalta que tienen un programa de formación y de traspaso de tecnología. Cuando se ponga en marcha la planta, confirma que realizarán talleres de formación y, para los cinco a seis puestos clave, trasladarán a personal de Europa. Remarca que el objetivo es formar a ingenieros locales, a tiempo de destacar el buen nivel de ingeniería en Bolivia.
SOBRE LOS RIESGOS
Berenguer asegura que no habrá riesgos. Aclara que lo que sí se puede llegar a producir son malos olores que pasan desapercibidos por la materia orgánica, éstos son mínimos e inocuos. Explica que eso se controla a través de unas turbinas que van cambiando el aire, pasan por unas canalizaciones y se pone un filtro verde que absorben los olores. “En Valencia, los socios de GEES no podían creer que estaban a 20 metros de una planta de tratamiento de residuos”, cuenta.
Menciona también que en Múnich (Alemania), la multinacional y socio de GEES a cargo de la planta de biogás tiene una planta que está a 900 metros de un estadio y la gente no se entera de que cerca de allí se gestiona basura.
El especialista expone que, en el relleno sanitario, se va a montar una pequeña estación de tratamiento, es decir, no utilizarán el sistema tradicional de la balsa con el riesgo de que se pueda romper o haya accidentes. “Vamos a hacer un sistema de evaporación al vacío, el agua que se recupera serviría para riego”, agrega como otro beneficio.
Berenguer calcula que, entre 16 y 18 meses, el proyecto estaría en operación a pleno rendimiento. Aún se desconoce dónde estarán ubicadas las plantas.
(Hasta el cierre de esta edición, no hubo noticias sobre la entrega del contrato de parte de la Alcaldía Municipal de Cercado para revisión del Legislativo Municipal).

























