Frente a mi espejo
Creo que más que los varones, las mujeres sufrimos a diario por aquellos estereotipos de belleza impuestos por la industria, ya que son una forma de violencia simbólica contra las mujeres, porque nos impiden amar nuestros cuerpos tal y como son.
Y esa inconformidad que sentimos es preocupante, porque impacta en nuestra actitud y participación en espacios diversos, como el trabajo, la política y hasta el colegio. Nos hace sentirnos menos seguras.
Momentos que los hombres disfrutan naturalmente se convierten en motivos de estrés para algunas mujeres. Ni mencionar la presión que sienten muchas de ellas después de un embarazo para poder volver a encajar en los patrones de belleza que nos mandatan y lo inseguras que se sienten de perder a sus parejas en ese momento complejo para cualquiera.
Y, quizás lo más grave, es que también impacta en la forma en que nos relacionamos en la intimidad. La inseguridad que nos lleva a establecer relaciones siempre desiguales. Donde, sumado a otros factores, aceptamos distintas formas de violencia, psicológica y física, porque no nos queremos lo suficiente para salir de ahí y quedarnos solas.
A cuantas de nosotras no nos ha pasado alguna vez, que mirándonos en el espejo, el feminismo se ha vuelto invisible. Aparecen los kilos demás, nunca de menos, la celulitis, los vellos indeseados, el color y las manchas en la piel y así una lista larga de inconformidades.
Sentimos culpa de sentirnos así, porque la teoría de género nos dispone a ser críticas de los estereotipos sobre como deben comportarse y verse las mujeres y los hombres. Sabemos que la belleza es una construcción estereotipada que nos ha vendido la industria y hoy en día para ahondar mucho más este problema, están las redes sociales.
Y cómo no, si desde niña lo primero que nos decían para demostrar cariño era, “que linda que estás”.
Cómo no, si las películas que vimos siempre tenían como protagonista a princesas con la cintura del diámetro de sus cuellos.
Cómo no, si ver a las Kardashians en vidas llenas de banalidades, nos hacen desear convertirnos en una de ellas. Estamos rodeadas de estereotipos en los que NO necesitamos encajar, pero que no podemos dejar de soñarlos, porque el mundo entero nos avasalla con mensajes que llegan directo a nuestro cerebro.
Somos mucho más que esa belleza que nos puede dar un buen cirujano, somos mucho más que la superfluidad de este mundo cada vez más triste y desorientado. Somos esencia, somos sabiduría, somos un conjunto de belleza interna que a pesar de esos kilos o arrugas debe primar al momento de mirarnos en un espejo.
Solo quien sepa mirar el alma podrá descubrir la belleza que encierran tus cicatrices, los kilos demás o aquellas arrugas. No necesitas parecerte a nadie, solo tienes que descubrir la belleza de tu interior, esa que no es visible ante los ciegos, esa belleza que se irá contigo y te acompañará a lo largo de tu vida y que no necesita rellenos y menos aumentos que cada vez deforman más a las mujeres y eliminan por completo la hermosa naturalidad.
Deja que el tiempo pase, y no lo evites, Tú eres mucho más que un cuerpo perfecto, TÚ eres Valiosa!























