El pódcast de Los Tiempos. 100 episodios de voces que inspiran, informan y sorprenden
En un mundo donde la inmediatez domina la información y el periodismo va evolucionado, Los Tiempos supo adaptarse a los nuevos formatos con su pódcast, que acaba de alcanzar la marca de 100 episodios.
Bajo la dirección de Ruddy Orellana y el productor audiovisual Gerardo Bravo, este espacio se va convirtiendo en un referente en Bolivia al ofrecer entrevistas profundas, análisis coyunturales y una mirada más humana a la noticia.
Desde su inicio en 2024, el pódcast de Los Tiempos exploró temas que van desde la política y la cultura hasta la vida cotidiana de personajes influyentes, artistas y ciudadanos. “El pódcast de alguna manera está revolucionando las comunicaciones en los últimos años”, subraya Orellana.
Hacia los 100 episodios
Con una trayectoria que lo llevó desde las redacciones impresas hasta el mundo digital, Orellana es testigo de la transformación de los medios de comunicación. “ Salí bachiller trabajando ya en el periódico Los Tiempos, egresé de la universidad estando en Los Tiempos. Fuimos a Estados Unidos, creamos el periódico Los Tiempos en Virginia y retorné a Bolivia. Ha sido una trayectoria interesante porque prácticamente estuve en todos los ciclos de evolución tecnológica y también de trabajo diario en el periódico”, comparte.
La idea de lanzar un pódcast surgió como una necesidad de adaptarse a las nuevas formas de consumo de información y potenciar las redes sociales, pero, hay un detalle interesante —menciona— “yo creo que el pódcast tiene su origen en la radio”.
Sin embargo, actualmente este formato se centra en una especie de multimedia que revoluciona el medio y se desliga de cualquier tipo de norma estricta de los géneros periodísticos, subraya.
“Los medios impresos, a lo largo de la última década, han perdido su exclusividad en la inmediatez de las noticias, antes tenías que esperar el periódico para leer las noticias, ahora ya no, todo lo ves en las redes, entonces es un desafío y ahí viene el pódcast como una especie de complementación a todo el trabajo realizado”, señala.
Formato que rompe esquemas
El pódcast de Los Tiempos logró diferenciarse por su estilo de entrevistas informales pero bien documentadas sobre temáticas referidas a la coyuntura política, cultural, social, entre otros, “siempre y cuando con un toque informal”.
Este formato permite al medio alejarse de las rigideces del periodismo tradicional; no es un reportaje, no es una entrevista estructurada, es una conversación fluida donde el entrevistado puede mostrarse de una manera más auténtica, comenta Orellana.
Este enfoque permitió que, en este centenar de episodios, figuras de diversos ámbitos participen en el programa. Desde políticos hasta criminólogos, pasando por músicos y personajes de la cultura popular, cada episodio ha sido una oportunidad para conocer nuevas perspectivas.
“Es un formato bastante libre y muchos medios ya se están habituando a este trabajo. Yo espero que a la larga se convierta en un género periodístico”, destaca.
Entre los invitados de Orellana en el Pódcast de Los Tiempos están el comunicador social e investigador, Gonzalo Lema; el exdirigente fabril y líder durante la Guerra del Agua, Óscar Olivera; el ganador de la beca de la Fundación Cultural Latin Grammy, Eduardo Mendoza; la artista y maestra en el arte plumario, Alexandra Bravo; el maestro Luis Huáscar “Cachín” Antezana; el presentador, comunicador y productor de televisión, Mauricio “Patato” Méndez; y el alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa.
También se tuvo la presencia de la científica destacada de Bolivia, Kathrin Bardoza Marquez; el periodista Juan Cristóbal Soruco; la activista y líder de Mujeres Creando, María Galindo; el presentador y humorista, Ronald Arnez; el activista y emprendedor, Alexis Dessard; el biólogo e investigador de murciélagos, Luis Aguirre, conocido como “Batman; el youtuber, Kapléx; el escritor Gonzalo Lema; la talentosa soprano boliviana, Gian Carla Tisera, y el líder y vocalista de Octavia, Omar González, entre otros.
Momentos inolvidables
Para Orellana, hay episodios que quedan en su memoria. “Uno de los que más me impactó fue la entrevista con un grupo de trabajadoras sexuales que se habían desligado de proxenetas, se independizaron, por así decirlo y formaron su propio colectivo. Crearon un círculo de protección, tienen margen de maniobra, etc. Su historia me hizo ver otra cara de su realidad, una que muchas veces se juzga sin entender, no estamos para juzgar”, menciona.
Otro episodio destacado fue la conversación que tuvo Orellana con estudiantes universitarios sobre la educación en Bolivia. “Muchos de ellos se sienten atrapados en un sistema que sigue utilizando programas de estudio de los años 70, sin adaptarse a los nuevos desafíos. Sus testimonios fueron una radiografía de cómo las universidades están quedándose atrás”, reflexiona.
El futuro del pódcast
En Estados Unidos y Europa, este formato ya es una fuente consolidada de información. En Bolivia, aún estamos en proceso de adaptación, pero vemos un crecimiento constante en la audiencia, explica Orellana.
En este sentido, dice que las plataformas digitales cambiaron la forma en que las personas acceden a las noticias. “El futuro de los medios no está sólo en las redes sociales, sino en los formatos que permitan un análisis más profundo y humano. El pódcast es una de esas herramientas”, destaca.
Para Orellana, los 100 episodios son sólo el comienzo. Este año busca seguir explorando temas diversos, trayendo a más personajes y expandiendo el alcance del programa, ya que considera que la gente quiere escuchar historias reales, conversaciones auténticas y análisis que vayan más allá de la coyuntura.
El pódcast de Los Tiempos logró consolidarse como una propuesta innovadora en el periodismo boliviano, y su crecimiento sólo demuestra que hay un público que busca contenido de calidad, con una combinación de análisis, historias y conversación directa.
Los episodios son transmitidos cada miércoles o jueves por el canal de YouTube de Los Tiempos y en la página de Facebook Los Tiempos Digital.





















